En su gira por las provincias que comenzó en enero de este año y retomó el mes pasado, Scioli cosechó el apoyo público -según enumeran operadores sciolistas- de los gobernadores de Mendoza, Francisco “Paco”Pérez; de Chubut, Martín Buzzi y los guiños explícitos de sus pares de San Juan, José Luis Gioja, de Catamarca, Lucía Corpacci, de Tucumán, José Alperovich y de La Rioja, Luis Beder Herrera.
Scioli sabe que, aunque la mayoría de los mandatarios del PJ le enviaron señales de adhesión, podrían permanecer neutrales públicamente de cara a las PASO, a la espera de una definición de la presidentaCristina Fernández por alguno de los siete precandidatos del kirchnerismo y para no perjudicar el último tramo de su gestión.
A partir de que son siete los actuales gobernadores kirchneristas que no renuevan sus mandatos -Mendoza, Entre Ríos, Buenos Aires, Tucumán, La Pampa y San Juan del PJ; y Misiones, aliado- por impedimento constitucional, se desató una dura interna en los oficialismos provinciales.
Respecto de los mandatarios que dejan el poder, el sciolismo ve la posibilidad de convocar a varios de ellos para integrar las listas de legisladores nacionales o sumarse al futuro gabinete en caso de llegar a la Casa Rosada.
Por otra parte, el sciolismo avanza con su campaña “Ola Naranja” -el color que identifica a su gestión en la provincia de Buenos Aires- en la búsqueda de acuerdos con los intendentes y dirigentes que mejores posibilidades a suceder a los gobernadores salientes.
Sin embargo, Scioli es consciente de que, como consecuencia de esas internas provinciales, “los que queden afuera de las listas podrían terminar pasándose al massista Frente Renovador“.
A modo de ejemplo, en La Pampa el sciolismo tiene avanzado un acuerdo con el ex gobernador Carlos Verna, aunque tiene buen diálogo con el actual gobernador Oscar Jorge (que no renueva) y su otro antecesor, Rubén Marín, las tres líneas del PJ que darán pelea por la gobernación.
En algunos casos, Scioli esperará a que esa interna sea definida por el PJ a nivel local, como son los casos de Santa Cruz (Peralta y La Cámpora), La Rioja (Beder Herrera con el intendente Ricardo Quintela), Tucumán (José Alperovich que intenta imponer un funcionario como sucesor y el intendente Domingo Maya).
No obstante preocupa en el sciolismo la posibilidad de que donde el peronismo se presente dividido entre kirchnerismo y massismo, puedan aflorar triunfos locales del Frente Amplio Unen (FAU).
Entre los gobernadores justicialistas que intentarán su reelección y que aunque ya enviaron señales a Scioli es posible que no rompan la neutralidad antes de las PASO, figuran Gildo Insfrán (Formosa) y Eduardo Fellner (Jujuy) ambos recientemente electos presidentes del Consejo y del Congreso del PJ nacional.
Respecto de otro presidenciable como Juan Manuel Urtubey de Salta y de Jorge Capitanich, referente político del Chaco, el sciolismo espera avanzar en un acuerdo de apoyos mutuos, si finalmente ambos mandatarios deciden postularse a renovar sus cargos por el PJ en sus respectivas provincias.
En los casos de los peronistas disidentes como Daniel Peralta (Santa Cruz), Claudio Poggi (San Luis) y José De la Sota (Córdoba), son vistos como posibles “futuros aliados” por el sciolismo, aunque la definición depende más de esos dirigentes enfrentados fuertemente con la Casa Rosada y que suelen mostrarse cerca del opositor Frente Renovador.



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