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Encuesta de Giacobbe: Massa, Macri y Scioli, la grilla para presidente

Captura de pantalla (185)Los resultados arrojados por nuestras últimas mediciones de Ciudad Autónoma de Buenos Aires (abril) y Provincia de Buenos Aires (mayo) recogen las percepciones de los distritos que representan el 48% del electorado nacional. La primera representa el 10% y la segunda, la más grande del país, el 38%.

Llama la atención la homogeneidad de evaluaciones aportadas por estas dos poblaciones que, con bastante frecuencia, tienden a pensar y decidir de forma bien diferente.

Los 600 casos en CABA y 1000 casos en PBA, tomados bajo el sistema de encuestamiento de sobre cerrado, demuestran que el kirchnerismo y sus figuras nacionales están nítidamente deterioradas, y que se han desgastado especialmente en la Provincia de Buenos Aires.

EL ESPACIO KIRCHNERISTA

La imagen negativa de Cristina Fernandez circula en los 48 puntos porcentuales, mientras que la positiva está cerca del 25%. Su gestión nacional es calificada (de 1 10) algo por encima de los 4 puntos. En ambos casos es mejor percibida en la Ciudad.

Daniel Scioli posee una imagen positiva también mayor en CABA que en PBA, cercana al 30%, y su imagen negativa está cercana a los 25 puntos. Sus valores más altos están todavía en la categoría «regular». Florencio Randazzo posee su imagen positiva, regular y negativa repartida en tercios, siendo algo peor en la Ciudad. Sergio Urribarri posee, todavía, altos índices de desconocimiento cercanos al 50%.

QUERER Y CREER

Algunas preguntas de nuestro formulario apuntan a indagar diferencias entre aquello que los ciudadanos quieren que suceda, y lo que creen que sucederá. Ninguna marca a ciencia cierta el futuro, pero las percepciones particulares generan conducta y toma de decisiones.

El 22% de los ciudadanos en CABA y el 18% en la PBA quieren que el kirchnerismo gane las elecciones del 2015, con independencia de quién sea el candidato. Esta pregunta marca el techo de votos duros del oficialismo nacional, que ha bajado mucho en la provincia (era 30% en las elecciones del 2013) y se ha mantenido en la Ciudad. En sentido contrario, el 57% de la CABA y el 56% de la PBA quiere que el kirchnerismo pierda las elecciones. Cerca del 20%, en ambos, opina que le da lo mismo. Esto significa que el kirchnerismo ha perdido algunas capas de adherentes en PBA, quedando más cerca del corazón del voto duro que lo acompañará hasta el final del proceso.

El público de la CABA se muestra algo más esperanzado (45%) de que el país esté mejor luego de las elecciones del 2015 que el de la PBA (40%). Quienes creen que estará peor representan el 17% en ambos distritos. También son los porteños quienes opinan en mayor medida (63%) que los bonaerenses (59%) que el ciclo kirchnerista está agotado. Quienes opinan lo contrario alcanzan el 19%.

Al igual que en las elecciones del 2013, existe un público que quiere terminar con el ciclo kirchnerista, y que además cree que su deseo se cumplirá. Cuando estos dos factores de deseo y percepción están alineados, la sociedad no suele encontrar obstáculos para producir los cambios políticos que pretende.

EL PROXIMO PRESIDENTE

En primera medida, dado que falta mucho tiempo para la elección presidencial, es llamativa la baja cantidad de indecisos que registra esta pregunta en ambos distritos. Hay que considerar que los guarismos de la categoría «Otros», donde se nuclean opciones menores, finalmente tampoco alcanzan esos valores en las elecciones, y la opinión pública debe cirunscribirse a las opciones existentes en el cuarto oscuro. De modo tal que gran parte de ello deberá reacomodarse.

Las voluntades iniciales del electorado circulan mayormente entre las tres figuras a las que se asigna capacidad para alcanzar la presidencia: Sergio Massa, Mauricio Macri y Daniel Scioli. Ambos tienen niveles de conocimiento muy altos, aunque los dos primeros gozan de imágenes positivas mayores que el último.

Resulta lógico que Mauricio Macri obtenga un punto más de intención de voto que Sergio Massa en el distrito que gobierna (20% a 19% en CABA). Es lógico también que Sergio Massa lidere en su distrito fuerte aventajando por

13% a Mauricio Macri (28% a 15% en PBA). Cabe remarcar que la PBA representa casi cuatro veces más en lo nacional que la CABA.

Tras las elecciones del 2013 Sergio Massa se convirtió en la herramienta que la sociedad utilizó en la PBA para frenar al kirchnerismo, lo que no indica necesariamente que sepa convertirse en la herramienta de lo que el electorado necesitará en el 2015. Mauricio Macri aparece simbólicamente como el más «outsider» del sistema político, en capacidad de representar una porción de la población ofendida con la dirigencia en general. Sin embargo la falta de estructura y armado a nivel municipal del PRO en la PBA genera incertidumbre en la población sobre su potencia nacional.

Llamativamente, Daniel Scioli alcanza más voluntades porcentuales en la CABA (12%) que en el distrito donde gobierna (11% en PBA). Esto podría estar indicando que la opinión pública, que hasta ahora no podía definirlo dentro ni fuera del kirchnerismo, lo esté percibiendo como candidato del oficialismo nacional, y esto le produzca un desgaste importante. La ausencia física de Cristina Fernandez como conductora del espacio y el proyecto trunco de Jorge Capitanich como reconstructor del gobierno pueden haberlo dejado como «primer cara en el mostrador de los reclamos». De todas formas, y en el caso de ir juntos, el

«techo» de votos del kirchnerismo no estará determinado tanto por el candidato sino por el anteriormente mencionado 18% o 20% que quiere que el kirchnerismo gane. Pero, en el caso de que los sectores internos del kirchnerismo que no aceptan a Daniel Scioli se presentaran a la elección con un candidato «de paladar negro», deberán evaluar que, por sí mismo, Sergio Urribarri alcanza aproximadamente 4% de las voluntades.

El espacio FA-UNEN posee en Hermes Binner y Julio Cobos candidatos que hoy no alcanzan a superar el 10%. Sin embargo están en capacidad de crecer algunos puntos para representar al 10% o 12% de la población que históricamente se refugia en un voto que considera más honesto y más ético, pero al cual de ninguna manera se le asigna capacidad de gobierno.

Estos son números que representan las posiciones y preferencias inciales de la opinión pública, cuando aún falta mucho tiempo y por ende, muchos estímulos, inclusive los de las campañas. Sin embargo no es lo mismo estimular a un ciudadano que aún no ha pensado en las elecciones que cambiarle la decisión a quienes ya han tomado alguna, aunque sea prematura.

VAMOS A SEGUNDA VUELTA

El escenario de hoy es un vitreaux con pedazos medianos y pequeños. Con dos opciones cercanas a los 25%, otras dos cercanas al 15%, más una izquierda que alcanzara un 3% o 4%, más algunos puntos más de expresiones menores, es imposible visualizar un triunfo de cualquier candidato en primera vuelta.

Los dos distritos más importantes del país estarían impulsando a Sergio Massa y Mauricio Macri a la segunda vuelta, donde el primero se posiciona unos 6 o 7 puntos por encima del segundo. En el caso de que pudiera revertir su tendencia a la baja y colarse en segunda vuelta, el gobernador Daniel Scioli perdería tanto con Sergio Massa como con Mauricio Macri.

Por Lic. Jorge Daniel Giacobbe

Director de Giacobbe & Asociados

Licenciado en Comunicación Social

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