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Angelelli: Un pastor con acento social y político

0011248979La figura del obispo Enrique Angelelli marcó como pocos una línea divisoria en la Iglesia de los años 70, cuando el análisis ideológico cruzaba cualquier debate. Obispo de La Rioja desde 1968, encarnó la opción cercana a los pobres y tomó posiciones políticas que lo enfrentaron al poder de turno.

Había nacido en Córdoba el 17 de junio de 1923 e ingresó al seminario a los 15 años. Enviado a estudiar a Roma, fue ordenado sacerdote a los 26 y desarrolló su ministerio pastoral en Córdoba. Asesor de la Juventud Obrera Católica, impulsó el compromiso de los jóvenes en el mundo social, en los tiempos que siguieron al peronismo, que en su etapa final había estado enfrentado con la Iglesia.

Juan XXIII lo designó en 1960, a los 37 años, obispo auxiliar de Córdoba. Mantuvo su identificación con los sectores golpeados por la pobreza y medió en conflictos políticos y gremiales. Según su biógrafo Roberto Rojo, esta condición le provocó choques con sectores tradicionales de la Iglesia cordobesa.

En 1968 fue designado obispo de La Rioja, donde denunció desigualdades sociales. En 1973 recibió piedras e insultos en una visita a Anillaco, acusado de tercermundista por posiciones que provocaban molestias en sectores políticos y empresarios.

En medio de conflictos efervescentes, el papa Pablo VI envió una misión a la diócesis, encabezada por el arzobispo Vicente Zazpe, quien hizo un informe favorable y dijo: «Angelelli aplica las enseñanzas del Concilio en su diócesis».

Tras el golpe militar, los conflictos se acentuaron. En el comienzo de clases de 1976 tuvo un entredicho con los jefes de la Base Aérea de Chamical, donde revistaba el entonces vicecomodoro Luis Fernando Estrella. Ya habían levantado en una radio local la misa que Angelelli transmitía los domingos, para reemplazarla por una que oficiaba el capellán de la policía local.

Cuando fue asesinado en la ruta 38, en Punta de los Llanos, el 4 de agosto de 1976, llevaba en su camioneta una carpeta con documentación sobre los crímenes de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, que pocas horas después apareció en el despacho del ministro del Interior, Albano Harguindeguy.

Según algunos testimonios, cuenta el diario La Nación, las cartas que el propio Angelelli hizo llegar a Roma para denunciar amenazas y persecuciones -aportadas ahora por el papa Francisco al proceso judicial- revelan que existió una reunión entre Angelelli y Luciano Benjamín Menéndez, en el Tercer Cuerpo de Ejército. Fuentes eclesiásticas indicaban ayer que cuando se conozcan los fundamentos de la sentencia y el detalle de los hechos se podrá apreciar si, como trascendió, en esos textos el obispo alertaba sobre la concepción que percibía en el propio Menéndez y en los militares. Habría escrito que sentían que «hay que unir la cruz y la espada para matar a los enemigos de Dios de la patria».

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