A un año de las elecciones generales en La Rioja, salvo que se adelanten por decisión política, la alianza Fuerza Cívica encabeza todos los sondeos como nunca ha sucedido en la provincia con un sector opositor.
La confluencia de sectores no oficialistas ya le dieron un susto al oficialismo en las elecciones PASO cuando vencieron el aparato gubernamental y solo perdieron por menos de 800 votos en las elecciones legislativas.
Así Fuerza Cívica es seducida tanto por Sergio Massa como por Mauricio Macri para que sean sus representantes genuinos en los próximos comicios en la provincia.
El principal referente de la oposición, el diputado nacional Julio Martínez, fue tentado personalmente para que lidere un proyecto no bederista en el 2015.
Massa y Macri, al igual que Daniel Scioli, tienen encuestadoras que trabajan en todo el país, ya que son candidatos a presidente.
En ese panorama, Martínez está con una intención de voto del 34 por ciento como candidato a gobernador y según los sondeos no tiene techo. De esa forma, lo coloca en posición seria para que el actual mandatario le entregue el bastón de mando.
El techo que no se conoce del radical se sustenta por el hecho que el intendente de Famatina, Ismael Bordagaray, también mide y con un 9 por ciento. Por ello, la dupla podría ser más que un dolor de cabeza para el oficialismo.
Hoy Luis Beder Herrera no tiene un candidato potable, salvo la diputada nacional Teresita Madera, quien con la suma de todo el sector se ubica a cuatro puntos de uno de los candidatos de Fuerza Cívica.
Luego está el jefe comunal capitalino, Ricardo Quintela, con un 18 por ciento de intención de voto. Se trata de un caso particular porque Quintela cayó en las encuestas el mismo día que se sacó una foto con Beder Herrera por pedido del ministro del Interior, Florencio Randazzo.
Dentro de los trabajos que se conocen también que se desprende que Massa es el candidato presidencial de los encuestados en La Rioja, cuya figura tiene relación directa con Martínez y Massa, al tiempo que hoy al riojano no le preocupa cambiar de partido político que podría hacer peligrar el pago de sueldos estatales. Se trató de un discurso fuerte de oficialismo: un día Néstor Kirchner desplazó a Carlos Menem en La Rioja.





