Tras el informe de Canal 5 y Diario Chilecito a fines de agosto de 2013, la curtiembre de Nonogasta pidió explicar su proceso productivo, invitando a periodistas de ambos medios a una charla con el ingeniero químico Osvaldo Cado, quien es el diseñador de la planta de tratamientos de efluentes que -aun- se encuentra en construcción, de la mano de Raúl Moreno (sobrino del gobernador). Curtume CBR aseguró que tanto el cromo como el sulfuro de sodio -según las palabras del ingeniero Cado- “dos de los químicos contaminantes” que utilizan para el proceso de curtido; no le hacen ningún daño a la población, y negaron rotundamente que las enfermedades de la zona estén relacionadas con los efluentes vertidos durante los últimos 30 años.
En septiembre de 2013, un equipo periodístico de Canal 5 y Diario Chilecito fue invitado por representantes de la Curtiembre de Nonogasta: Roberto Perino -gerente industrial de la compañía-, Osvaldo Cado -ingeniero químico-, y Gustavo Cejas –gerente de Recursos Humanos-. El motivo: Brindar una explicación seria sobre el proceso que lleva adelante la compañía curtidora en Nonogasta.
Días antes, y junto a varios vecinos, hicimos un recorrido por las decenas de lagunas repletas de agua con un cóctel de químicos y desperdicios de varios colores: Marrones, verdes, negros, blancos y grises. Algo que la curtiembre arroja sin control alguno desde hace unos 30 años y que aunque el propio gobernador, máxima autoridad política de nuestra provincia, haya admitido contaminación… lo siguen haciendo. Día a día, horas tras hora, junto a millones de litros de agua que utilizan diariamente para el curtido de los cueros.
Hablamos con varias personas. Médicos, técnicos, turistas y principalmente con los especialistas más informados, uno de ellos con posgrado en Ingeniería Sanitaria. Los vecinos fueron desgarradores en sus relatos, pero a nadie –ostentando un cargo público capaz de detener el daño y atender las necesidades de la comunidad-, parece importarle.
Pasó un año de escuchar los argumentos de la empresa. Pero su “disertación” aún retumba en nuestras cabezas…
¿Qué cantidad de químicos utilizan?
“Muchos, en el aire no te puedo dar una cifra porque no la usamos para nada a esa cifra. Toneladas, sí. Usamos lo que hay que usar” (Roberto Perino, Gerente Industrial de Curtume CBR).
“No le puedo decir qué se usa y en qué cantidad por razones obvias. Las fórmulas son propias de la empresa, pero mi función es el diseño de las plantas de tratamiento…” (Osvaldo Cado- ingeniero químico)
Sobre la cantidad de agua, el ingeniero acudió a un juego de palabras para que (luego de hacer cálculos) deduzcamos que vierten una “cantidad importante de químicos” mezclado con unos 4 millones de agua por día. Una cantidad importante de agua, en una provincia donde justamente lo que menos abunda es el recurso hídrico.
La tantas veces anunciada planta de tratamiento de efluentes…
Todos los políticos la tomaron como bastión electoral. Los de gran trayectoria y aquellos que aún no pueden llegar ni con ayuda familiar a ser elegidos por el pueblo. “…se solucionará un problema ambiental de más de 30 años y se mejorará la calidad de vida de miles de riojanos”, sostiene HOY una propaganda del gobierno. El spot publicitario que todo el país mira, mientras la comunidad de Nonogasta espera, espera y espera que la terminen de construir, para que recién trate la primera promesa: la eliminación del olor.
En 8 meses, en 6 meses, antes de fin de año… estamos a punto de finalizar la obra… son algunas de las tantas promesas que la comunidad escuchó a lo largo de todo este tiempo. Nosotros en cambio, lo escuchamos justo hace un año, y de la propia empresa:
“También nos interesa terminar con este tema” (Roberto Perino). “Tengo absoluta seguridad en la calidad de la planta que estamos haciendo en cuanto a trabajo. Creo que vamos a destruir muy pronto, si Dios quiere, dos grandes mitos: Primero, el olor. Segundo, el cromo. Una de las grandes molestias va a desaparecer: El olor. El otro mito es el cormo, porque se hizo un cuco absoluto como que es la última de las cosas satánicas del mundo y realmente es un mineral que hay que tratarlo como corresponde. Punto y aparte. Y con eso queda prácticamente todo el tema. Vamos a tener una política adecuada del manejo de los residuos. El diseño de la planta ya está hecho, es cuestión de actualizar presupuestos y empezar a trabajar sobre eso”.
Así minimizaba el problema. Denominándolo mito, un cuco, sólo una molestia…
Soy de la empresa, no lo soy… trabajo, pero no trabajo…
Éstas fueron parte de las tantas contradicciones que los disertantes nos dieron durante más de una hora, en una entrevista que realizamos en septiembre del año pasado. Roberto Perino aclaró todo el tiempo hablar en nombre de Curtume CBR, porque “estamos hablando de la empresa que tomó el manejo de esta planta a fines del 2008”. También, admitió trabajar desde 1994 (Con YOMA), pero nuevamente afirmaba“yo no soy la empresa, yo represento”, y como si ello no fuera suficiente, hasta dijo haber hecho “todo lo que debía hacer en función de la empresa”, salvo asegurarse que se construya la planta, por lo menos… hace 20 años.
¿La empresa tiene algo que ver con las enfermedades? “Absolutamente no”, respondió tajante sobre los casos de cáncer, muerte y malformaciones en Nonogasta, denunciados por médicos y vecinos, pero callados por las instituciones de Salud Pública.
Similares contradicciones se advirtió con el ingeniero Cado, quien remarcó de entrada y en reiteradas ocasiones “no trabajar para la empresa”, pero explicó que “trabaja desde hace un tiempo” en el diseño de la planta de tratamientos. Y dando la cara por la empresa, mientras disertaba sobre el proceso de curtido, explicó “vine porque me convocaron dado que aparentemente ya está muy firme la posibilidad de continuar con el resto de la obra, para actualizar algunos números y entregarlos”, ya que el diseño de la planta es de su estudio. “Cuando la curtiembre era propiedad de Yoma ya habían comenzado con las inquietudes por empezar a resolver el problema”.
Sin embargo, pasaron casi 30 años y una construcción que lleva sólo 2 aún no está terminada. Los motivos: “Cuando hay dinero las construcciones caminan muy rápido… Cuando llegué a esta empresa, allá lejos y hace tiempo, comenzamos con el proyecto y si hubiera habido continuidad y los fondos suficientes, la planta se hubiera terminado en ese lapso de tiempo”, argumentaba el especialista químico con posgrado en ingeniería sanitaria.
Dijo intentar “explicar cada cosa, sino empiezan a generarse ideas confusas. Acá escucho por ejemplo, que el pueblo está al borde de la muerte…”, y mientras su compañero de entrevista (Perino) calificaba al cromo y al sulfuro de sodio como “mitos”, el ingeniero químico reconocía la importancia que como contaminantes tienen.
¿Cuál es el fin de la primera etapa? Su respuesta: “Tratar aproximadamente el 50, 60 por ciento de los líquidos, los más comprometidos en forma orgánica y con alto contenido de sulfuro, a los efectos de que en esta primer instancia acabar un problema que existe y tiene que ver con los olores”.
“Un gran generador de olor, es fundamentalmente un producto químico que se llama sulfuro de sodio, que es el elemento que tendemos que eliminar en esta primer etapa”, dejando bien en claro lo que ni el sobrino del gobernador ni el propio gobierno aclaran a la población, ya que en diversos comunicados se informa a la población que se está llegando al fin de la construcción de la planta que “solucionará un problema ambiental de más de 30 años”.
Sobre la segunda y tercer etapa, aclaró que “es la separación de los residuales de los baños de curtido y recuperación de los mismos para reutilizarlos dentro de la misma empresa (en pocas palabras, se buscará recuperar -entre otros químicos- el Cromo para reutilizarlo en nuevos procesos de curtido), y la tercera etapa es si quedan restos de carga orgánica, una vez separados los dos principales contaminantes que presenta el sector curtidor, es decir separada la parte de cromo y la parte de sulfuros, después lo que queda es un residual de carga orgánica que dependiendo del sitio de implantación de la empresa será de mayor o menor intensidad porque no se justifica determinado grado de tratamiento en determinados lugares. Acá es menor el problema a tal punto… hay mucho espacio… uno puede usar unidades más relajadas por así decirlo”. Detrás de tantas palabras, lo que se quiso decir es que en la tercer etapa se preparará el agua sobrante para reutilizarla, por ejemplo en riego.
Frases que hacen ruido…
“El olor no es una casualidad, es un compuesto químico”.
“Químicos hay en cantidades muy importantes”.
“Los líquidos que genera la planta industrial van a parar a las lagunas que son cerca de 30 hectáreas”.
“Cuando se habla de un daño, tiene que identificarlo, cuantificarlo, tiene que saber de qué se trata y a partir de allí tomar una decisión”.
“Si alegremente dicen que acá es un verdadero desastre y nos estamos muriendo, yo pregunto: ¿Cuál es la relación entre el daño del que me está hablando, la empresa y la gente?”.
“La realidad es que no es peligroso…”, siguió asegurando el ingeniero químico de Buenos Aires, sobre el vertido que diariamente realizan desde la fábrica y desde hace casi 30 años. A cielo abierto y en el corazón de Nonogasta. Aunque para el ingeniero, esa agua con desechos sin tratar se vaya a… ¿ningún lado?
“Los geólogos hablan de nivel de vulnerabilidad de un recurso. Significa cuál es la posibilidad de que un contaminante llegue al recurso subterráneo. Entonces ahí hay una ecuación donde se emplean tres parámetros: Primero, si el acuífero es confinado, semiconfinado o abierto. Acá es semiconfinado. Segundo: Cuál es la permeabilidad del suelo. Aquí es un suelo muy permeable. Y tercero: Cuál es la distancia que hay desde el nivel del terreno hacia el acuífero”, explicaba.
“Con esos tres parámetros, se genera una ecuación y da un número. Dado la distancia que hay desde la parte superior al acuífero subterráneo, ese número es muy grande, mayor de 100 metros. Esto hace que -a pesar de la permeabilidad tratándose de un acuífero semiconfinado, y a 100 metros- la probabilidad de llegada de un contaminante al recurso subterráneo es muy baja”.
Conclusión: La curtiembre continúa… no contaminando
Aunque se hayan vertido aproximadamente 44 billones de litros de agua con restos de cromo y sulfuro de sodio. Mientras siguen produciendo, asegurando que la primera etapa de la planta de tratamiento estará lista en unos meses (marzo de 2014).
Mientras el gerente industrial dice que el cromo y el sulfuro de sodio son “mitos”, aunque al lado suyo el ingeniero químico admita que son “los dos principales contaminantes” (pero no le gusta decir la palabra “peligro”).
¡Salud Nonogasteños! Porque en un aniversario más de la querida ciudad, un gerente y un ingeniero nos enseñaron que arrojar a la tierra millones de litros de agua con restos de químicos tóxicos, diariamente, durante 30 años y en forma ininterrumpida… los desechos que la curtiembre sigue sin tratar se van a… ningún lado!






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