El diputado nacional Julio Martínez (UCR-La Rioja) pidió la presencia del jefe del Ejército, César Milani, en la próxima reunión de la Comisión de Presupuesto, para que explique “los motivos que fundamentaron el incremento presupuestario y de personal de la Dirección General de Inteligencia del Ejército con relación al presupuesto total de las Fuerzas Armadas y del total destinado a Inteligencia”.
El legislador integrante de la Comisión de Defensa de la Cámara baja precisó que “el Presupuesto 2015 destinado a Inteligencia será de $ 2.410.525.153, un 22,24% superior al de 2014. Dentro del mismo, el de la Secretaría de Inteligencia (SI) aumenta un 16% y el de los organismos de las Fuerzas Armadas un 34%, dentro de los cuales, obviamente, Milani es la estrella”.
“Paralelamente, todas las fuerzas federales, con los problemas de narcotráfico y otros delitos existentes, destinan $ 772.689.887 a inteligencia criminal”, detalló Martínez.
Para el diputado, “llama poderosamente la atención que, en el marco de un proceso de desinversión crítica que está transformando a nuestras fuerzas armadas en brigadas de defensa civil en condiciones de actuar sólo muy precariamente frente a emergencias naturales, tal como cree nuestra Presidente debe ser su función, hay un área que exhibe una magnitud francamente incompatible con el monto total invertido en Defensa: esta es, Dirección General de Inteligencia del Ejército”.
“La caja de $ 836.966.266 para inteligencia estratégica controlada por Milani representa un presupuesto mayor a la suma de lo que todas las fuerzas federales destinan a ‘inteligencia criminal’ y del presupuesto destinado a la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE)”, informó el radical riojano.
Y se preguntó de manera irónica: “¿Qué hipótesis de guerra se barajan en el Ejército que los legisladores desconocemos? ¿A qué enemigos exteriores enfrenta nuestro país que no nos enteramos? ¿Qué escenario resulta tan preocupante como para que la inteligencia militar haya sido favorecida presupuestariamente de manera tan evidente?”.
“En una situación en la que, según el Gobierno, no hay hipótesis de conflicto, aumenta más el presupuesto en inteligencia militar (34%) que el total de Defensa (30%), lo cual pone en evidencia que estamos frente a un gasto desmesurado e injustificado para las tareas a las que se dice que está asignado”, analizó.
“Dado el estado de precariedad de las capacidades operativas de nuestras Fuerzas Armadas, la negación sistemática de la existencia de hipótesis de conflicto y el crecimiento desmedido del presupuesto del área de inteligencia, es presumible que Milani se esté dedicando a actividades reñidas con el marco del Sistema de Inteligencia Nacional regido por la Ley 25.520 y la Ley de Seguridad Interior Nº 24.059”, cuestionó Martínez.




