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De La Rioja a La Plata, una historia de 100 años

Ramón Díaz cumplió 100 años y lo festejó con su toda su familia en una reunión que estuvo dominada por los afectos y los recuerdos.

Según El Día de La Plata, Don Ramón nació un 3 de enero de 1915 en Alpasinche, La Rioja. Tuvo quince hermanos. Su padre, quien le legó el nombre, y su madre Marina Romero fueron descendientes de criollos.

Junto a sus hermanos se dedicó desde pequeño a trabajar el campo. La cría de cabras y ovejas, las labores en las plantaciones de maíz y trigo y la recolección de leña, que salían a repartir y vender por la zona, eran sus actividades cotidianas.

Criado en el seno de una familia humilde, Ramón abandonó pronto sus estudios para embarcarse en una vida de trabajo duro que lo llevó a recorrer el norte argentino.

De chico, la cría de cabras y ovejas, las labores en las plantaciones de maíz y trigo y la recolección de leña eran sus actividades cotidianas

Viajó por Tucumán y Salta, siempre labrando el campo o talando árboles. “Disfrutando del trabajo al aire libre”, rescata el hombre de La Rioja.

Ya mayor, a los 33 años, eligió como tantas otras personas del interior viajar a Buenos Aires a “probar fortuna”.

Vivió dos años trabajando como mayordomo, hasta que conoció a Mercedes Miranda, una catamarqueña que conquistó su corazón y con quién llegó a cumplir 50 años de matrimonio.

Juntos vinieron a vivir a La Plata. Aquí, primero ingresó a trabajar en una fábrica, y luego en una estación de servicio donde se desempeñó hasta jubilarse. Aunque durante un tiempo se zambulló en el oficio de zapatero.

TODO UN ARTESANO

Hombre emprendedor y trabajador, Ramón Díaz disfrutó del trabajo manual, ya sea en una quinta junto con su esposa o armando bastones de caña tacuara para sus hijos y nietos.

“Era muy ingenioso para armar cosas con madera”, dice su hija mayor, y cuenta que siempre le gustó hacer adornos para la familia.

Una familia que se compone con sus dos hijos, Mora y Víctor Hugo, que le han regalado seis nietos y cuatro bisnietas.

“Hay uno más en camino para abril, Bautista”, dice Mora, quien comenta que su padre le prometió que hará fuerza “para llegar a conocer a su primer bisnieto varón”.

Su hija vive con él, y comparten largas charlas en las que a Ramón le gusta recordar sus vivencias.

Son muchas. Y no faltaron los viajes, que compartió con su esposa y su familia.

Sus nietos siempre lo visitan y lo cubren de cariño, devolviéndole todo el amor que él supo brindarles a lo largo de su vida.

Anoche, la familia toda se reunió en su casita de Berisso, sobre la calle 81 entre 121 y 122, para brindar y celebrar un cumpleaños muy especial.

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