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La sensación de calle que gana Martínez, es un dolor de cabeza para el gobierno

CFP8yPGXIAAthMS.jpg largeEl gobierno siempre dice que no hay inseguridad, es una cuestión de sensación. Que tampoco hay inflación, ya que es una cuestión de sensación. Pero está en la opinión pública y pese a los discursos oficiales, la inseguridad y la inflación son debates familiares.

Eso es en el plano nacional y hoy en la provincia, y específicamente en la Capital como en Chilecito, sucede en el ámbito electoral.

El gobierno no supo o no quiso desterrar que la oposición le podía arrebatar el poder cuando ganó la alianza Fuerza Cívica Riojana en las elecciones legislativas del 2013. Venció en las PASO y toda la sociedad sostuvo que sucedió lo mismo en las legislativas, aunque el bederismo se alzó con un triunfo por 770 votos.

Hoy se da algo parecido, ya que el manoseo con el anuncio de la fórmula bederista (Frente para la Victoria) tiene sus complicaciones en lo electoral. Hubo una interna bederista en donde el gobierno dijo que participaron casi 70 mil electores, pero la sociedad no fue a votar. La sensación fue que no votó nadie y son elocuentes las fotografías de las escuelas vacías.

Los sondeos indicaban que ganaba Néstor Bosetti, pero luego por votos de Nonogasta y Vichigasta venció Sergio Casas. Allí el ministro cantó fraude y acentuó aún más la desconfianza interna en el oficialismo. Hasta Ricardo Quintela dijo que Bosetti había ganado.

Así el oficialismo debió transitar desde el 8 de marzo hasta el jueves pasado para anunciar que Casas-Bosetti es la fórmula, que no tuvo consenso y es más, es rechazada en privado por intendentes y especialmente los diputados, que hablaron a través de Juan Pedro Cárbel.

Los rostros de la presentación ratificaron que algo no funcionó en la designación de fórmula, mientras que la oposición no esperó a nadie (Quintela) y comenzó a caminar la provincia. Lo hizo en el acuerdo entre Martínez y el intendente de Famatina, Ismael Bordagaray.

Con el apoyo nacional de Mauricio Macri y Sergio Massa, la oposición camina hacia la Casa de Gobierno y profundizó las críticas a la gestión de gobierno. Fue como un tsunami la aparición de Martínez y Bordagaray en los medios nacionales para el gobierno provincial. Es un juego que no sabe jugar, ya que todo se orquesta al lado del puerto.

Los capitalinos lo vieron a los opositores como en una cadena nacional, ya que todos hablaban de ellos, ya que dicen cosas que se escucha mucho, pese que varios no se animan a decirlo.

De esa forma, profundizó más la sensación que Martínez puede ser el próximo gobernador. Las confiterías, los comercios, los asados familiares, son termómetros de una sensación que es un dolor de cabeza para el gobierno provincial.

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