El exjefe del Ejército César Milani podría ser citado a declarar en el marco de la causa sobre la desaparición del soldado Alberto Ledo, luego de que la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán dejara sin efecto una resolución del juez Daniel Bejas que denegaba un pedido de indagatoria al militar.
En concreto, lo que la Cámara hizo fue ordenarle a Bejas que dicte un nuevo pronunciamiento, del que podría surgir un pedido de indagatoria hasta ahora no concretado en esa causa.
La Cámara Federal de Tucumán hizo lugar a un recurso de queja del fiscal federal Carlos Brito y a otro de la familia del soldado riojano contra la decisión del juez Bejas, que en febrero cuando Milani aún estaba al frente del Ejército había desistido de llamar a indagatoria al exjefe militar.
Bejas había un pedido para citar a indagatoria Milani criticando al fiscal Brito, a quien acusó de ser «parcial».
Además, reiteró su pedido y el de la Cámara Federal de Apelaciones para «profundizar la investigación» y se permitió dudar sobre la responsabilidad de Milani en los delitos de encubrimiento y falsificación ideológica debido a que el actual jefe del Ejército, subrayó, tenía «21 años» y «ocupaba el cargo más bajo dentro de los oficiales subalternos».
Esta nueva resolución de la Cámara Federal, dictada el domingo, con la firma de los camaristas Marina Cossio de Mercau y Ernesto Clemente Wayar y el conjuez Marcelo Herrera, revoca la decisión de Bejas y le ordena dictar un nuevo pronunciamiento.
El tribunal advirtió que «en la causa se investigan delitos de lesa humanidad y se encuentra comprometida la responsabilidad internacional del Estado argentino, que debe garantizar el juzgamiento y la punición de sus responsables».
Los camaristas señalaron que «la tutela judicial efectiva implica que el derecho de las víctimas en una investigación judicial sea garantizado por un juez competente».
Y subrayaron que la madre del soldado Ledo, Marcela Brizuela de Ledo, como querellante en la causa, «es titular del derecho de esclarecer las circunstancias en que se produjo la desaparición de su hijo».
El 17 de junio de 1976 en horas de la noche, el conscripto Ledo desapareció, lo que motivó que el 22 de junio de 1976 se dispusiera el inicio de actuaciones por «deserción», cuya apertura fue ordenada por el capitán Esteban Sanguinetti, jefe de la Compañía Ingenieros de Construcciones, en la que se desempeñaba el soldado.
Sanguinetti designó como oficial instructor de esa «deserción» al entonces subteniente César Milani y al sargento ayudante Roberto Lotero, encargado de la Compañía Construcciones.
En 1976 Ledo tenía 21 años de edad, estudiaba historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y como conscripto del Servicio Militar Obligatorio fue asignado al Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 de La Rioja, dependiente del Comando del III Cuerpo del Ejército desde el 5 de febrero de 1976 hasta el 17 de junio de 1976, fecha de su desaparición.
Milani está imputado por los delitos de encubrimiento y falsedad ideológica, sospechado de haber instruido un sumario de deserción que en realidad suponía una formalidad para tapar la privación ilegítima de la libertad de Ledo y su desaparición forzada.



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