En un mundo de acusaciones por traiciones, el peronismo de Luis Beder Herrera busca volver a las calles, aunque su líder desconfíe de todos.
Tras el resultado de las elecciones del domingo, el gobernador le pasó el mando a su sucesor Sergio Casas, quien debe hacer buena cara a los amigos y enemigos, ya que en el balotaje será importante mostrarse unidos.
Beder Herrera golpeado habló con Ricardo Quintela para que se ponga al frente de la campaña de Daniel Scioli. El intendente aceptó otro desafío e hizo un rally por los principales medios de comunicación.
Quintela, que quedó afuera de cualquier cargo electivo, también dialogó con el diputado sciolista Alberto De Fazio, a través de la edil Alcira Brizuela.
Hubo reproches y compromisos por la campaña presidencial, luego que Quintela había sido borrado por haber trabajado para su amigo Florencio Randazzo.
Con solo mirar el escrutinio definitivo, el bonaerense está complicado en la provincia, ya que más del 60% no votó por él. Sin embargo, el peronismo se sacude la ropa para volver a enamorar al electorado.
El lunes a las 18 habrá una convocatoria política en la Residencia Oficial, en donde deberían estar todos que responden al golpeado gobierno provincial. Será un mini acto, como ya pasó, para que el gobernador –si está de humor- baje línea a esos mismos que casi lo jubilaron.
Dolió tanto la derrota en el gobierno, ya que el principal candidato fue el mismísimo Beder Herrera.
A eso se suma la posibilidad que Mauricio Macri sea presidente en una provincia que la Nación es todo.




