Familias, médicos, obras sociales y sistema de salud público forman parte de la estructura que desemboca nada menos que en dar a luz a un niño.
La última medición en el quinquenio 2010-2014 y que fue dada a conocer durante las jornadas realizadas en Buenos Aires por la Semana Mundial del Parto y Nacimiento Respetado, en donde la Provincia de Santa Cruz se encuentra segunda en la distribución porcentual de partos por operación cesárea según jurisdicción, en una muestra que también deja a la Patagonia como la región en donde se dan los mayores índices.
Los datos recabados por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud indican que en el país es La Rioja la provincia con los mayores índices de cesáreas, seguida por Santa Cruz, Catamarca y Tierra del Fuego, detrás La Pampa, Tucumán, Formosa, Córdoba y Chubut. Según esta medición, se mantiene con mayores porcentajes una franja etaria que es la más riesgosa que va de los 36 años para arriba, sin embargo, hay un importante crecimiento de la tasa en edades que van de los 20 a 35 años, lo que indica el crecimiento de la tasa de cesáreas aún sin riesgo de parto natural.
TiempoSur indagó sobre la temática y las distintas variables que se estudian sobre un fenómeno que crece a nivel mundial y que preocupa por la falta de información, en tanto es sabido que estas cirugías comenzaron como un recurso de última instancia cuando un equipo médico constata el peligro para el niño o la madre y hoy crece la tasa de cesáreas sin riesgo.
En este marco, es necesario destacar que, en mujeres de bajo riesgo, la cesárea electiva se asocia a una tasa 2,4 veces mayor de mortalidad neonatal en comparación con el parto vaginal. El riesgo de mortalidad materna postparto es 3,6 veces mayor después de una cesárea que de un parto vaginal. El riesgo de morbilidad materna severa asociado a la cesárea electiva es superior al del parto vaginal. De este modo, es que una de las conclusiones al respecto indica que “como no existen pruebas de que se obtengan ventajas netas, la cesárea por cuestiones de naturaleza no médica no se justifica éticamente”. Si bien existe una tendencia mundial hacia mayores tasas de cesárea, la sub?utilización de esta intervención sigue siendo un problema en muchos países, sobre todo entre las poblaciones desfavorecidas o en situación de vulnerabilidad.
Santa Cruz
La ley nacional que fuera impulsada y promulgada en el año 2010 y cuya adhesión de nuestra provincia se daba el año pasado, indica que “toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el posparto, tiene derecho a ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieran tener lugar durante esos procesos de manera que pueda optar libremente”.
El parto respetado o humanizado tiene su experiencia en nuestra provincia desde el año pasado, en el denominado Programa Nacional Crianza en Tribu, impulsado por el entonces Centro Articulador de Políticas Sanitarias, hoy el mismo pasó a manos de la Provincia y hay un denodado esfuerzo por mantenerlo con una cantidad de recursos considerablemente menor. Allí se propone generar espacios de encuentro, reflexión, sensibilización e información a través del formato taller y grupo de reflexión. Dirigido a madres, padres, niños, niñas y personas interesadas en acompañar a la infancia en su proceso de crecimiento y desarrollo, respetando su propio ritmo y singularidad.
En este marco, el viernes 20 de mayo, en las instalaciones del Complejo Cultural Santa Cruz, se realizaba una jornada especial en el marco de la Semana Mundial del Parto y Nacimiento Respetado.
Allí, al referirse al tema, la titular de la Cartera de Salud, Rocío García, resaltaba “…la importancia de tomar conciencia de que son la mamá y su bebé por nacer los reales protagonistas y que es ella la que tiene el derecho y debe decidir sobre el entorno en el que desea encontrarse y quien será su acompañante, en unos de los instantes más preciados e inolvidables que una mujer pueda transitar, siempre teniendo en cuenta la condición obstétrica, pero aun con factores no favorables, conversar con los padres y brindarles todas las opciones posibles a fin de que, al tener un panorama más claro, puedan programar el momento.
Es un cambio “radical en los usos y costumbres preestablecidos; estoy delante de profesionales implicados en el tema, algunos podrán estar a favor y otros en contra de la nueva metodología, pero no podemos negar que, como responsables de la salud, tenemos la obligación de abrirnos a la discusión y sacar el máximo provecho para nuestros semejantes, en definitiva, se trata de humanizar el acto, trabajar a conciencia a fin de llevarlo a la práctica en nuestros hospitales, acompañar a los actores principales, en los que incluyo a todo el cuerpo médico, conteniéndolos y brindándoles todo el apoyo necesario.
Fuente: Tiempo Sur




