La reelección de Mauricio Macri está en los oídos de los gobernadores peronistas, a través del nexo institucional, como es el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.
Desde la cartera política del gobierno nacional se busca un acuerdo de no agresión entre los mandatarios provinciales y la Casa Rosada, en uno de los peores momentos del macrismo.
Frigerio como dialoguista con el acompañamiento del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la cara macrista en la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, el gobierno nacional trabaja para un acuerdo con el Justicialismo.
La idea central es proponer un acuerdo político con los gobernadores, entre ellos el riojano Sergio Casas, cuya iniciativa macrista no fue descartada por la mesa chica del casismo.
La estrategia sería una «no agresión» mutua en las elecciones. En principio, la idea implicaría que los gobernadores adelanten las elecciones provinciales y el macrismo presente una oferta electoral débil, esto es un candidato sin grandes chances o bien que Nación no apoye con fuerza a su propia lista.
La contraprestación sería que una vez reelectos en sus provincias los gobernadores se retiren de la discusión nacional y, por ejemplo, no apoyen a una lista de Cristina Kirchner o bien empujen una lista que no pase los diez puntos.
Según el macrismo, varios mandatarios provinciales se sentirían más cómodos con un Macri reelecto que con una Cristina de regreso al poder.





