La necesidad llevó que el Presidente y el Gobernador sean socios

En las últimas elecciones, Mauricio Macri pintó de amarillo a La Rioja. Fue el candidato a presidente más votado, especialmente por el apoyo de los electores capitalinos, en desmedro del ex gobernador bonaerense Daniel Scioli. Fue una de las votaciones destacadas hace casi tres años atrás, ya que la victoria se daba en territorio puro del peronismo.

A sabiendas de las encuestas, el entonces gobernador Luis Beder Herrera adelantó los comicios provinciales y sin los aires macristas, el peronismo riojano pudo mantener el poder en Casa de Gobierno, que hoy lo administra Sergio Casas.

Macri -como su equipo- están interesados por continuar más allá del 2019 en el gobierno nacional, al igual que Casas -con sus socios- en La Rioja. Así se creó una necesidad política que se traducirá en electoral, ya que el tratamiento del presupuesto nacional fue la primera prueba.

El Presidente no contaba con los votos necesarios para tratar la ley de leyes y el Gobernador sí. De esa forma, se avanzó en una negociación como ha sucedido en otras provincias.

Con un margen acotado, el macrismo logró quórum para el presupuesto con dos riojanos peronistas sentados en sus bancas, como lo son Danilo Flores y Luis Beder Herrera, que aceptó el marco del acuerdo entre la Casa Rosada y Casas.

Tanto Flores como Beder Herrera pertenecen al bloque del Peronismo Federal, una especie de justicialismo intermedio.

Al gobierno nacional lo más preocupado que lo tenía era lo que podía pasar en la Cámara Baja, ya que muchos diputados no responden directamente a los mandatarios provinciales. En Senadores, al ser menos, puede haber un diálogo casi directo.

El propio Carlos Menem, sin la mochila judicial, puede ser un hombre clave en el recinto como sucedió con los otros riojanos en la Cámara de Diputados. Al ex presidente lo descuentan que apoyará al macrismo en el Congreso de la Nación para que La Rioja cuente con $4.000 millones extras más $210 millones para los municipios, además de los $28 mil millones presupuestados exclusivamente para la provincia.

 

Claro está que el primer beneficiado en La Rioja es el peronismo gobernante y por ello, el senador de Cambiemos, Julio Martínez, salió rápidamente a capitalizar los montos del presupuesto, pese que no participó en ningún encuentro importante entre los gobiernos provincial y nacional.

Toda la cúpula macrista riojano se enteró por los medios de cómo se daban las negociaciones, ya que ellos, Macri ya les había pagado la factura política. Ahora le tocó el turno a otros, que podrían ser los votantes, si el gobierno provincial lo traduce a esos recursos en políticas activas.

Para entender un poco más: a Macri le da lo mismo quién gobierne en La Rioja, si él es presidente, como así también en casi todas las provincias. Y al PJ riojano le será la misma película quién esté en la Casa Rosada, ya que han sabido acordar con gobernantes que no son de su palo político.

Por lo cual, tanto Macri y Casas se necesitan: uno por los votos y el otro por los recursos. Esa ecuación los llevó a que sean socios en el Congreso. Ahora resta saber si esa sociedad se disolverá o fortalecerá (por lo pronto un operador riojano está en Buenos Aires, ya que busca que se mantenga en el tiempo).