La estigmatización del peronismo, el eje de campaña de la oposición

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La Rioja, como todo el país, se encamina a un año electoral. Para la sociedad es lejano, pero para la política está a la vuelta de la esquina. El presidente Mauricio Macri se valió de la culpa de otros para mantenerse vivo en el poder hasta ahora, ya que cada política implementada solo han sido malas noticias para los argentinos.

Cristina como la reina de los males de Argentina en esta etapa democrática, como pasó con Carlos Menem en la administración de Fernando de la Rúa, y la sombra del riojano sobre la gestión de Ricardo Alfonsín, han servido para que la historia hable siempre de medias verdades.

El kirchnerismo tuvo muchísimos errores, pero también aciertos, como el propio Menem, ya que siempre se debe tener presente que llegaron por el voto popular.

Alfonsín es el padre de la democracia, pero también quien dejó al país con el 5000% de inflación, y De la Rúa es aquel que se fue en helicóptero de la Casa Rosada con la complicidad de muchos radicales.

La Provincia no es ajena a ese estilo implementado a nivel nacional y se puede observar en las campañas publicitarias que miran el 2019. “Honestidad” es la palabra que utiliza el intendente de la Capital Alberto Paredes Urquiza, que es la misma persona que ocupó la Secretaría General de la Gobernación cuando chocaron los dos helicópteros en Villa Castelli.

La justicia determinará responsabilidades, aunque todos los decretos de la Gobernación de Luis Beder Herrera han sido suscripto por Paredes Urquiza, el de la nueva política.

El radicalismo también no se queda atrás. Julio Martínez por su paso por el Ministerio de Defensa de la Nación le quedaron deudas pendientes judiciales como la adquisición de armamento, por lo cual fue imputado, y la campaña antártica.

Está en su derecho el martinismo de disfrazar esos hechos que no tienen tapa en Clarín, por una cuestión lógica, pero están en algún despacho de los tribunales de Buenos Aires.

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Al peronismo le será difícil, quizás no imposible, salir de ese embrollo verbal que es el responsable de todo lo malo que le pasa a La Rioja, como de Argentina.

Sin embargo, el PJ tiene su alto grado de responsabilidad para que la oposición se valga de sus errores para usar una artillería de acusaciones que se incrementarán el año entrante.

La clase media, una de las más sufridas con Cambiemos, mantiene una luz de esperanza con Macri, según todos los sondeos, pese que muchos tuvieron que devolver los autos 0km o quizás no puedan viajar al exterior en las vacaciones de verano.

“Estamos así porque se robaron todo estos peronistas”, es lo que más se escucha en los bares o en los barrios de poder adquisitivo superior a los $40 mil, según unos estudios sociológicos realizados en la Capital.

En La Rioja también se produce otro hecho que nadie profundiza: la mayoría de foráneos es muy crítico del peronismo. Las tonadas los dejan en evidencia a la hora de hablar por radios.

Mucha gente no riojana accedió a su vivienda, mientras que los nativos siguen anotados en la Administración Provincial de la Vivienda, los que debería estar enojados y siguen siendo peronistas, más allá de la estigmatización de la oposición.