Misa de acción de gracias en la cuna de uno de los mártires riojanos

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El obispo de Cruz del Eje, monseñor Ricardo Araya, presidió una misa en el pueblo natal del padre Carlos de Dios Murias OFMCap, en acción de gracias por la futura beatificación del sacerdote y los demás mártires riojanos: monseñor Enrique Angelelli, el presbítero Gabriel Longueville y el laico Wenceslao Pedernera.

La celebración eucarística fue el sábado 1º de diciembre en la parroquia Inmaculada Concepción, de la ciudad cordobesa de San Carlos Minas, donde el prelado afirmó: “Nos reúne la acción de gracias a Dios por Fray Carlos de Dios Murias. Nos reúne la fe y la esperanza cristiana”.

“A ellos Dios les regaló la gracia de anunciar el Evangelio con coraje, asumiendo con fortaleza las consecuencias. La gracia de tener el amor del corazón de Cristo en la cruz”, expresó en referencia a los cuatro mártires.

Monseñor Araya destacó la figura del padre Murias, especialmente su trabajo con los jóvenes y los necesitados: “En este Departamento vivió al que invocaremos como a nuestro mártir beato en el cielo, protector de esta tierra, de los jóvenes a quienes queremos, como hacía Fray Carlos, escuchar y acompañar en el camino de la fe”, agregó.

Asimismo, rogó para que el ejemplo del futuro beato Murias aliente al clero diocesano a imitarlo: “Que el regalo de este mártir nos dé la oportunidad de recibir la alegría del Evangelio, y la gracia de anunciar el Evangelio sin añadidos, en todo caso con el añadido de nuestra vida entregada”, subrayó.

Los mártires riojanos serán beatificados el 27 de abril de 2019 en la ciudad de La Rioja.

Muy ligado a esta ciudad cordobesa

Carlos de Dios Murias nació en Córdoba en octubre de 1945 y al mes siguiente fue bautizado en La Falda. Estudió en el Liceo Militar y en la facultad de ingeniería de la Universidad Nacional de Córdoba.

Durante los veranos vivía en San Carlos Minas. En 1964 conoció a los frailes franciscanos en una Mariápolis en Río Tercero. En 1965 trabajó un tiempo con su padre en el campo.

Al año siguiente volvió a Córdoba, frecuentaba el templo cercano, comulgaba diariamente y seguía en contacto con los sacerdotes franciscanos. Entró en la Orden de los Frailes Menores Conventuales, y en 1967 vistió el hábito de San Francisco en Montevideo. Al año siguiente hizo los votos simples en Buenos Aires.

El 17 de diciembre de 1973 a los 27 años de edad, fue ordenado sacerdote por Mons. Enrique Angelelli, obispo de la Rioja. En junio de 1976 viajó por última vez a San Carlos Minas, a raíz del fallecimiento de su papá y poco tiempo después, el 18 de julio, fue secuestrado junto al padre Longeville. Los encontraron asesinados los empleados del ferrocarril el 20 de julio de 1976 y fueron sepultados el 22 de julio.