Clarín no da por hecho que la Corte rechace la reelección de Casas

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El diario Clarín tituló “Golpe de la Corte a la política”, adonde marca: “La convalidacion de la Ley de Lemas le agrega imprevisibilidad a un año electoral con cronograma delirante”.

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El caso de la Ley de Lemas esconde otro problema que atañe al Gobierno. En la Casa Rosada se vieron sorprendidos por el fallo. También, por la citación que Claudio Bonadio hizo a Franco y Gianfranco Macri, padre y hermano del Presidente, por el escándalo de los cuadernos de las coimas. El frondoso circuito de operadores macristas no estaría funcionando en sintonía fina con el Poder Judicial.

El Máximo Tribunal, desde el cambio de la presidencia de Rosenkrantz por Lorenzetti, parece haberse convertido en un verdadero mar de intrigas. Algo que el macrismo no previó cuando celebró como una victoria aquel trueque. El cuerpo posee ahora una dinámica poco previsible. Lejos de la mayoría que supo imponer en su década prolongada el abogado de Rafaela. El martes debería fallar en un caso clave sobre reajuste jubilatorio. Es probable que lo estire hasta febrero.

El caso de la Ley de Lemas constituye un ejemplo de la inestabilidad en el Tribunal. Existieron, al menos dos votos que estaban dispuestos a aceptar el pedido de inconstitucionalidad solicitado por Costa.

La economía sigue muy mal. La UCA informó que la pobreza escaló al 33,6%. Son más de 13,5 millones de personas. La política se empeña en complicar la situación. Esa complicación no refiere sólo a la incertidumbre que derrama el año electoral. A la polarización vigente entre Mauricio Macri y Cristina Fernández. Apunta además a decisiones que emanan desde otros poderes institucionales. Un caso ha sido el fallo por unanimidad de la Corte Suprema que terminó por convalidar la aplicación de la Ley de Lemas en la provincia de Santa Cruz.

Aquel dictamen parece demostrativo de un sinfín de cosas. Entre varias, que la prédica de la dirigencia por una mejora en la calidad del sistema democrático posee la consistencia de la espuma. La reforma política va y viene. El proyecto de financiación de los partidos también. A los hombres de poder, nacional, provincial o municipal, les preocupa retenerlo sin detenerse en los modos.Carlos Rosenkrantz, Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda, Elena Highton y Horacio Rosatti acaban de hacer con aquel fallo un generoso aporte al desorden global.

Santa Cruz sería, en ese sentido, una cuestión casi menor. Es factible que el imperio de la Ley de Lemas favorezca el año que viene a Alicia Kirchner y perjudique al radical Eduardo Costa. Vale recordarlo: por ese mecanismo, que el kirchnerismo sacó en 2015 de su mazo judicial en la provincia, la gobernadora llegó a serlo con 12 mil votos menos que su adversario. El mayor problema, sin embargo, radica en el disparador imprevisible en que podrá convertirse la decisión de los cinco jueces.

Santa Cruz es actualmente la única provincia que elige a su gobernador de esa forma. Su Constitución habla del voto directo del pueblo y simple pluralidad de sufragios. Formosa y Misiones utilizan lemas para comicios municipales y legislativos. Pero ¿quién garantiza que con el aval de la Corte aquel método no pueda regresar en cualquier provincia? Bastará con un dictamen de las Justicias locales. Se conoce la dependencia que suelen tener de los poderes de turno. Sería un diluvio sobre un lodazal. En eso se está convirtiendo el cronograma de elecciones del año que viene.

Veamos: la primera votación (PASO) ocurrirá en febrero en La Pampa. En marzo, abril, mayo y junio seguirán las elecciones. Entre internas y generales se acumularán 25. Julio por el momento está vacante. Después llegarán las PASO presidenciales de agosto. Septiembre también está libre. Aunque podría votarse a gobernador de Buenos Aires si la cúpula macrista resuelve el desdoblamiento para que María Eugenia Vidal se convierta en trampolín de la reelección de Mauricio Macri. En octubre serán las elecciones generales. Salvo un milagro, habrá que retornar a las urnas en el balotaje de noviembre. La descripción no sólo fogonea un hartazgo previsible para el ciudadano. Ilustra el pandemonio al que condujo la dirigencia en estos 35 años de democracia. Un caldo de cultivo para que en algún momento pueda arribar un factor disruptivo en el sistema. Como sucedió con Jair Bolsonaro en Brasil.

La Ley de Lemas constituye un anacronismo. Países pioneros que la aplicaron muchos años (Uruguay) terminaron por enterrarla. Aquí mismo no menos de ocho provincias la borraron de sus agendas. El caso más recordado es Santa Fe después de una experiencia bochornosa. En 2003 el socialista Hermes Binner tuvo el 42,4% de los votos pero perdió contra Jorge Obeid a quien votaron el 24,4% de los santafesinos. Pero con otros cinco sublemas alcanzó el 45,2%. El propio Obeid se ocupó de la reforma y dio lugar a un mecanismo de internas partidarias con boleta única que significa, por ahora, el salto de calidad más importante que se conozca en el país.

Los jueces de la Corte Suprema fundamentaron su fallo apoyándose en tres artículos de la Constitución Nacional, según los cuales las provincias se dan sus propias instituciones y se rigen por ellas sin intervención del gobierno federal. La Ley de Lemas había sido ratificada por el máximo Tribunal provincial. En la unanimidad de los votos pudieron descubrirse matices. Lorenzetti y Maqueda admitieron la baja calidad que implica el mecanismo. Rosenkrantz y Highton subrayaron que el rechazo a la inconstitucionalidad no representa una convalidación del sistema. Rosatti eludió una definición taxativa y repasó la diversidad de fórmulas de votación vigentes en el país.

La historia cercana podría estar demostrando quizás una dualidad de criterios de la Corte. Es cierto que su actual composición difiere de aquella que decidió intervenir en 2013 en el ensayo de la tercera reelección consecutiva de Gerardo Zamora en Santiago del Estero. El ahora mandatario había conseguido para avanzar con el tercer período el aval de la jueza en lo Civil y Comercial de la provincia, Andrea Suárez. La magistrada declaró inconstitucional una cláusula de la ley madre provincial por medio de la cual se computaba el período 2005-2009 como primer mandato del gobernador.

Su postulación fue anulada por la Corte Suprema de la Nación a raíz de una presentación del radicalismo. Zamora se había distanciado de su partido de origen para militar con Néstor Kirchner y Cristina. Con los votos de Lorenzetti, Maqueda, Carlos Fayt y Enrique Petracchi (ambos fallecidos) el Máximo Tribunal ordenó incluso posponer los comicios. ¿No representó eso, acaso, un avance sobre la autonomía provincial? El escape surgió de la política. Zamora colocó en reemplazo a su esposa, Claudia Ledesma Abdala. Que ganó la elección con holgura. Zamora retomó el timón de Santiago del Estero en 2017. Su mujer es ahora diputada nacional.

Las primeras secuelas de las decisiones de la Corte empiezan a aflorar. Ya existe una disputa en La Rioja. El peronista Sergio Casas apuesta por su reelección en 2019. Pero cumplió otro mandato completo como vice. El Tribunal Superior de Justicia se expidió sobre la supuesta no reciprocidad entre los cargos de gobernador y vice. Pero vendrá la apelación radical y de otros sectores. Futuro examen para la Corte y su mirada zigzagueante.

El caso de la Ley de Lemas esconde otro problema que atañe al Gobierno. En la Casa Rosada se vieron sorprendidos por el fallo. También, por la citación que Claudio Bonadio hizo a Franco y Gianfranco Macri, padre y hermano del Presidente, por el escándalo de los cuadernos de las coimas. El frondoso circuito de operadores macristas no estaría funcionando en sintonía fina con el Poder Judicial.

El Máximo Tribunal, desde el cambio de la presidencia de Rosenkrantz por Lorenzetti, parece haberse convertido en un verdadero mar de intrigas. Algo que el macrismo no previó cuando celebró como una victoria aquel trueque. El cuerpo posee ahora una dinámica poco previsible. Lejos de la mayoría que supo imponer en su década prolongada el abogado de Rafaela. El martes debería fallar en un caso clave sobre reajuste jubilatorio. Es probable que lo estire hasta febrero.

El caso de la Ley de Lemas constituye un ejemplo de la inestabilidad en el Tribunal. Existieron, al menos dos votos que estaban dispuestos a aceptar el pedido de inconstitucionalidad solicitado por Costa. Rosenkrantz hasta tuvo redactado un borrador. Pero la que ahora se denomina con malicia “mayoría circunstancial del peronismo” (Lorenzetti, Maqueda, Rosatti) apareció en la última audiencia con un texto común habilitando aquel mecanismo. Highton se acopló sin demasiados reparos y Rosenkrantz temió quedar en soledad. Así se construyó el fallo unánime.

Rosenkrantz no estaría pudiendo con los manejos internos de Lorenzetti. Al nuevo titular de la Corte le sucede lo mismo que a su antecesor en los últimos años: le cuesta ganar la confianza de sus pares. No se trata de un escollo menor para el cargo que ejerce. Hace días Rosenkrantz mantuvo sus principios cuando el Máximo Tribunal invalidó la aplicación del dos por uno –luego de una ley que sancionó el Congreso—para los delitos de lesa humanidad. No quiso repetir tal experiencia con la Ley de Lemas. Privilegia su forma de pensar pero también supone que para resguardar la autoridad conviene no aparecer con recurrencia en minoría.

Aquel caso de La Rioja no sería el único laboratorio. Habrá que observar con detenimiento la evolución en la provincia de San Luis. Allí existe una disputa pública entre los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá. Días pasados hubo una cumbre entre ambos que, se informó, concluyó sin acuerdo. ¿En qué consisten las diferencias? Adolfo se proclamó precandidato a gobernador. Sería su sexto período. Alberto tiene derecho a la reelección pero todavía no dijo nada. Aunque quiere. Macri pretende insistir con el ex intendente Claudio Poggi para pelearle la hegemonía a los hermanos. Les ganó en las PASO del 2017. Pero cuando la maquinaria Rodríguez Saá se accionó perdió en las legislativas. Ante el nuevo desafío y ambiciones similares, los hermanos podrían tener en la Ley de Lemas, tal vez, una confortable solución.

En el Poder Judicial estaría amaneciendo otro ciclo en consonancia con la llegada del tiempo electoral. No únicamente por los fallos que rigen los sistemas de votación. También en torno a uno de los pocos activos que dispone el Gobierno para afrontar la campaña electoral: la corrupción pasada. Nadie sabe cómo ni cuándo Bonadio redondeará la causa de los cuadernos de las coimas. Un Tribunal Oral liberó a Amado Boudou, con 5 años y 10 meses de condena por el caso Ciccone. Además, a su socio y amigo José Núñez Carmona. Historias trilladas de la política argentina.