Los radicales buscan ganar poder en el macrismo

D05mEJ0WwAc3k4zDesde el mismo momento en que se cerró el acuerdo de Cambiemos, en marzo de 2015, el recorrido de la Unión Cívica Radical ( UCR) dentro de la coalición oficialista ha tenido muchos sinsabores.

Al día siguiente de aquella convención partidaria de Gualeguaychú, en la que la posición de aliarse con el PRO y la Coalición Cívica cosechó 186 votos a favor y 130 en contra, el por entonces precandidato presidencial Mauricio Macri se encargó de asestarles la primera desilusión a los dirigentes del partido centenario: “No habrá ningún cogobierno, se harán las internas en las PASO y la fórmula que gane será la que gobierne”.

Efectivamente, Macri asumió y todos los resortes clave del gobierno fueron ocupados por gente del PRO o ex gerentes que no tenían mucho que ver con el radicalismo. A la UCR le tocaron algunos ministerios, como Defensa, al que fue Julio Martínez (en la actualidad senador por La Rioja), y Comunicaciones, al que fue Oscar Aguad y luego de dos años fue disuelto y entonces su titular pasó a Defensa, ya que se iba Martínez, según diario Crónica.

También se le otorgó la conducción del Plan Belgrano, de la cual José Cano terminó yéndose dado que no hubo presupuesto para avanzar en el ritmo que se pretendía. En el caso de Ernesto Sanz, el radical que encabezó la idea de integrarse a Cambiemos, finalmente no aceptó el Ministerio de Justicia.

Pero más allá de la escasa presencia radical en el gabinete, lo que más irritó a los dirigentes fue que prácticamente nunca se los consultó -y en contadas ocasiones se les informó antes que a la población en general- acerca de las decisiones importantes de gobierno. En este caso, el PRO tuvo una conducta parecida a la del sector radical que encabezaba Fernando de la Rúa para con el Frepaso, su socio durante el malogrado gobierno de la Alianza, entre 1999 y 2001.

Ese accionar se resumió bien en una frase que el propio De la Rúa le dijo a su vice, Carlos “Chacho” Álvarez, antes de que éste renunciara: “El presidente soy yo”. Lo cierto es que la UCR aportó una estructura territorial sin la cual hubiese sido imposible para el PRO llegar al sillón de Rivadavia.

Con ese elemento y el innegable desgaste que tiene la gestión de Macri, los radicales se animan a hablar de pedir internas. Parece difícil que se llegue a tanto. Más bien se busca una posición más decorosa dentro de Cambiemos.