Politica

El vencimiento de la “garantía de gobernabilidad” del peronismo

Por Pablo Sierra para Noticias Argentinas

En la cercanía de una nueva elección nacional los gobernadores del PJ y sus legisladores, que hasta ahora fueron los “garantes de gobernabilidad”, los facilitadores de un marco de negociación en el Congreso que le permitió a Cambiemos avanzar con su agenda, dieron por cerrado el tiempo de los acuerdos.

Alineados ahora casi todos ellos detrás de la fórmula peronista de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, en la primera sesión de la Cámara de Diputados tras el cierre de listas dejaron en claro que los acuerdos electorales no esperan a octubre para tener efecto sino que se trasladan rápidamente al Congreso.

La oposición pidió devolver a comisión un proyecto del Gobierno sobre inversiones intra-Mercosur y luego de que el oficialismo lo rechazara, el kirchnerismo, el massismo y el bloque de Argentina Federal se levantaron de sus bancas y la sesión se terminó por falta de quórum.

Quedó claro que en las pocas sesiones que están previstas para el resto del año, al Gobierno le costará mucho más que hasta ahora marcar la agenda parlamentaria, porque aún cuando el oficialismo siga apelando a las sesiones especiales con temario cerrado, estará condicionado por la nueva unidad peronista.

El Senado todavía no tuvo su primera prueba tras el cierre de listas, pero tras el salto de Miguel Pichetto al oficialismo el numeroso bloque del PJ inauguró una nueva etapa en la que será netamente opositor, según lo que afirmó su nuevo presidente, el cordobés Carlos Caserio.

La bancada peronista eligió finalmente a un presidente y descartó en los papeles la alternativa de una conducción colegiada porque para algunos senadores esto hubiese dado una mala señal hacia afuera, una exhibición de desorden tras la salida del jefe histórico del bloque, según confió a NA uno de ellos.

Sin embargo, tanto Caserio como otros legisladores afirmaron que la toma de decisiones de aquí en adelante será en base a un debate más horizontal del que hubo en la era de Pichetto, es decir que serán tenidas en cuenta las opiniones de los vices, entre los que se destaca el formoseño José Mayans, uno de los más duros con el Gobierno.

A esto se le suma que el bloque -que también respalda mayoritariamente al Frente de Todos- anticipó que si bien no se unirán a la bancada del Frente para la Victoria que lidera Cristina sí tendrán con esos nueve legisladores “mayor sintonía”, es decir, podrían votar juntos la mayoría de las veces.

Por este motivo, tampoco en esa Cámara sería fácil para el oficialismo lograr este año el nivel de consenso que tuvo en los últimos tres, gracias a los gobernadores y a las gestiones de Pichetto, que se ganó así su candidatura a la Vicepresidencia de la mano de Macri.

Si bien casi no hay sesiones previstas, el nuevo escenario parlamentario deja interrogantes frente a un debate inevitable como será el del Presupuesto 2020 en septiembre, a un mes de la primera vuelta electoral en la que se definirá la nueva composición del Congreso.

Vale preguntarse cuánto tendrá que negociar en ese contexto un Gobierno que no tiene la continuidad asegurada e incluso es lícito especular en torno a la aprobación del presupuesto con el que deberá administrarse la Nación a partir del año próximo.

Toda esta situación podría no acotarse al presente e incluso empeorar en el futuro en caso hipotético de que el resultado de octubre sea ajustado -como prevén las encuestas- y Macri consiga su reelección en el balotaje de noviembre.

Y es que si se dan en las provincias los resultados “esperables” para octubre, Cristina Kirchner pasará de comandar un bloque de 9 senadores a uno de 13, compuesto en su totalidad por dirigentes de lealtad absoluta, con varios referentes de La Cámpora a la cabeza.

Es posible que la decisión del bloque del PJ de mantenerse separado de la bancada K por el momento tenga que ver con esperar el resultado de las elecciones y, en el caso de un nuevo triunfo de Macri, retomar el diálogo y el espíritu negociador de los últimos años, lo que le daría algo de aire al Gobierno.

No obstante, el crecimiento de la bancada del Frente para la Victoria también podría ser un imán para algunos justicialistas, como el ya mencionado Mayans, mientras que en la Cámara de Diputados, si se diera la misma atomización, igualmente nadie tendría mayoría y eso siempre perjudica más al Gobierno.

De esta forma, los primeros movimientos en el Congreso tras los recientes acuerdos electorales son apenas el avance de las complicaciones que enfrentará Macri hasta diciembre y que podrían extenderse a un eventual segundo mandato.