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En mayo hubo 294.600 asalariados privados menos que hace un año

Con una leve mejora frente al piso de la actividad económica registrado en abril pasado en medio de la cuarentena más rígida y, pese a las medidas oficiales para sostener al empleo, en mayo hubo 294.600 asalariados privados menos -una caída interanual del 4,8%- que en el mismo período del año pasado, mes que ya arrastraba una larga recesión y volatilidad cambiaria extrema.

Si se toma la cantidad total de personas con trabajo registrado la retracción fue de 3,4% con relación al mismo mes de 2019. Esto significa 409.000 trabajadores menos. Con relación a abril, el número de ocupados registrados cayó 0,8% (unos 92.000 trabajadores menos).

Además, en el mes se reflejó un fuerte impacto negativo sobre los trabajadores de casas particulares, y en los independientes, como monotributistas y autónomos. Las expectativas de contratación continuan siendo negativas para el próximo trimestre, según los datos oficiales.Ads by

Sin embargo, la flexibilización de la cuarentena tuvo efectos: desaceleró la baja de asalariados registrados en el mercado laboral vinculado a empresas privadas. En abril, mes de peor caída del PBI en la historia, la retracción mensual de la cantidad de asalariados privados había llegado a -1,7%, lo que equivalen a 102.000 trabajadores menos. En marzo, con diez días de aislamiento obligatorio, había sido de 41.000 trabajadores menos.

En mayo, en tanto, según la información que surge de los registros administrativos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) procesada por el Ministerio de Trabajo, el empleo asalariado registrado en empresas privadas se mantuvo prácticamente estable, con una variación mensual de -0,1% (que representa 6000 trabajadores menos).

«El empleo asalariado privado registrado en empresas cayó en 224.000 personas con la cuarentena, tomando el período entre febrero y mayo», afirmó el experto de Idesa Jorge Colina. «Si se toma la caída anual, mayo contra mayo, la pérdida de empleos fue de 295.000 personas. Esto significa que la cuarentena produjo tres de cada cuatro pérdidas de empleados en relación de dependencia formales en el año», sentenció.

El Gobierno impulsó medidas para sostener el empleo en las empresas privadas como el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), pero además para la contención de despidos (doble indemnización y la prohibición para echar empleados).

«La prohibición de despido es como la cuarentena», dijo Colina. «Una pospone los contagios, la otra pospone los despidos. Con lo cual, estas pérdidas de empleo que estamos viendo son sólo el comienzo del proceso de destrucción de empleo que produjo el confinamiento extremo», dijo el especialista, que completó que el otro impacto del confinamiento es sobre el salario: en abril subió 42%, mientras que en mayo subió 37% interanual, por debajo de la inflación (43%).

«Este freno en la destrucción de empleo se explica por una disminución de la caída en todos los sectores de actividad», estimó el Ministerio de Trabajo sobre la flexibilización de la cuarentena obligatoria. «Incluso se identifica un conjunto de actividades que recuperan parte del empleo perdido en los últimos meses, como las actividades primarias, hoteles y restaurantes, el transporte y, en menor medida, la industria manufacturera y los servicios empresariales. Otros sectores gravemente afectados desde el comienzo de la pandemia, como la construcción, el comercio y la enseñanza, si bien continuaron con tasas de variación negativas, presentan menores caídas en relación a abril», detalla el informe.

«A pesar de esta cierta estabilización en el empleo asalariado privado, el total de trabajadores registrados continúa en baja, debido al comportamiento descendente del resto de las modalidades ocupacionales, entre las que se destacan principalmente el trabajo monotributista y, en menor medida, el trabajo autónomo y el de casas particulares», señaló la cartera que conduce el ministro de Trabajo, Claudio Moroni.

Los trabajadores independientes tuvieron una baja de 4,7% frente al año pasado (o, sea, fueron 110.400 trabajadoras menos). Las caídas fueron de 6,1% en autónomos (-24.100) y del 5,6% en monotributistas (-88.800). La personas adheridas al monotributo social creció 0,7% (+2600). Mes contra menos, hubo casi 70.000 monotributistas menos y 6600 autónomos menos.

Los trabajadores de Casas Particulares cayeron un 5,3% interanual. Esto significa que se registraron 26.200 menos que en el mismo período del año pasado. En el mes cayó 2%, lo que se traduce en 9600 trabajadores menos, según los datos del SIPA.

La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) de junio estimó que el nivel de empleo privado registrado en empresas de más de diez trabajadores del total de los aglomerados relevados cayó un 0,1% en relación al mes anterior, «atenuando sensiblemente los resultados negativos de los meses anteriores (-0,4%, en mayo y -0,6%, en abril)», según los datos oficiales.

«Esta variación se explica por el aumento de las contrataciones de personal que estuvo muy cerca de compensar las desvinculaciones de personal registradas en el período», indicaron en el Ministerio de Trabajo, y agregaron: «La tasa de entrada de personal a las empresas alcanzó al 0,7, duplicando la tasa observada en los dos meses anteriores (0,4 puntos porcentuales), pese a lo cual todavía permanece entre los registros históricos más bajos. Mientras tanto, la tasa de salida se mantuvo en el mismo nivel del mes pasado (0,8 puntos porcentuales), siendo también uno de los índices más bajos de la serie».

Según Moroni, que habló con Radio El Destape, esos índices «marcan que cambia la tendencia y empezó a aparecer la contratación de trabajadores», que agregó que «desde el comienzo de la pandemia, la caída del empleo fue de 2,5 puntos y se esperaba una caída mucho mayor».

Las expectativas empresarias para los próximos tres meses, según la EIL, «permiten pensar en la consolidación de este proceso de estabilización del empleo asalariado privado», según escribieron los analistas de Trabajo. En efecto, si bien las expectativas netas de aumento de personal, reflejadas en la diferencia entre la proporción de empresas que esperan aumentar sus dotaciones y aquellas que esperan disminuirlas, continúan siendo negativas (-3,4%), «resultan de menor intensidad que en los meses previos», calificaron.

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