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La Rioja en la mira: el peronismo apuesta a la baja participación y a la doble urna para retener su poder

El oficialismo provincial se ilusiona con una baja concurrencia en las elecciones legislativas. La estrategia, que se basa en movilizar el voto militante, se pone a prueba en una provincia donde la gente tendrá que votar con dos sistemas electorales diferentes, lo que podría generar confusión y desincentivar la participación.


El peronismo en Argentina tiene un plan para las próximas elecciones legislativas. En un contexto de apatía y desencanto con la política, el oficialismo se ilusiona con una baja participación del electorado. La estrategia es clara: si el voto es bajo, el peso de la militancia movilizada se multiplica, lo que les permitiría asegurar los votos de su base y retener sus bancas en el Congreso.

En La Rioja, este plan se potencia con una particularidad que podría jugar a su favor: la provincia tendrá un doble sistema de votación. Por un lado, se elegirá a los diputados nacionales con la Boleta Única de Papel (BUP), un instrumento electoral nuevo y desconocido para la mayoría de los votantes. Por otro, se elegirán a los diputados provinciales con las viejas boletas tradicionales, o «sábanas», que el peronismo maneja con destreza desde hace décadas.


La apuesta a la confusión y la movilización

La coexistencia de dos sistemas electorales en una misma jornada genera un escenario de confusión y desincentivación. El peronismo riojano apuesta a que el electorado «independiente», que no está familiarizado con el nuevo sistema de la BUP, se abstenga de votar o cometa errores que anulen su voto.

En este contexto, el rol de la militancia se vuelve central. El peronismo, que tiene una estructura territorial sólida y aceitada, puede movilizar a su base de votantes para que acuda a las urnas y vote correctamente, garantizando así un flujo de votos constante y seguro. La boleta tradicional para los cargos provinciales es un activo para el peronismo, que puede usar su maquinaria para distribuir las boletas y guiar a sus votantes en el proceso.

El riesgo de la jugada

La estrategia, sin embargo, no está exenta de riesgos. Si la gente percibe que el proceso de votación es demasiado complejo, podría haber un rechazo masivo que termine perjudicando al peronismo. La BUP, que busca transparentar el proceso electoral, podría ser un arma de doble filo si el peronismo no logra explicarle a su militancia cómo usarla.

Además, el escenario de baja participación podría beneficiar a los partidos de nicho o a los que tienen una base de votantes muy consolidada. En La Rioja, la figura de Martín Menem, con un discurso de «cambio» y con un voto muy fidelizado, podría sacar provecho de un escenario de baja concurrencia y sorprender en las elecciones nacionales. El peronismo riojano se ilusiona con un escenario que le favorece, pero la doble urna es un factor de incertidumbre que podría cambiar el rumbo de la elección.

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