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El triunfo pírrico que deja a Quintela en la cuerda floja: un sobreviviente en la ola violeta con su liderazgo en entredicho

Por Eduardo Nelson German · 29 de octubre de 2025 · 12:43

El gobernador riojano se anota entre los pocos peronistas que «hicieron pie» en el país, pero su victoria por apenas 621 votos contrasta con el empoderamiento de figuras como Ziliotto y Jaldo. El empate técnico es un pasivo para sus ambiciones nacionales y una invitación abierta a la interna bederista.


El mapa de las elecciones legislativas del domingo pasado se tiñó de violeta en gran parte del país, pero en el norte y la Patagonia, un puñado de dirigentes peronistas logró «sobrevivir» al vendaval de La Libertad Avanza (LLA). En esa selecta y reducida lista de sobrevivientes aparece el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, cuyo triunfo por apenas 621 votos en el estamento de diputados nacionales lo coloca en una posición incómoda de cara al futuro armado del peronismo.

Un triunfo sin laureles

Si bien Quintela puede exhibir que el peronismo riojano mantuvo el «color político de la provincia» y retuvo una banca en el Congreso (Gabriela Pedrali), la victoria fue tan ajustada que contrasta fuertemente con la contundencia lograda por otros gobernadores del PJ en el Norte, como el tucumano Osvaldo Jaldo (que superó el 50% de los votos) o el catamarqueño Raúl Jalil (45,66%).

El «triunfo muy ajustado» de Quintela—obtenido además con la ayuda de múltiples listas satélites y con la derrota en las cabeceras urbanas— se lee como una señal de debilidad en un contexto donde el peronismo nacional busca reorganizarse a través de figuras con poder territorial.

El freno a las ambiciones nacionales

La victoria por la mínima es un pasivo para el proyecto político del Gobernador, quien había aspirado a un triunfo contundente que sirviera de trampolín para sus ambiciones de ser un actor de peso en la discusión por el liderazgo del peronismo en 2027.

Mientras otros sobrevivientes, como el sanjuanino Sergio Uñac, salen fortalecidos para «empezar a tomar más protagonismo en el armado nacional», la victoria de Quintela le otorga menos capital político para sentarse en la «mesa virtual» de dirigentes que discutirán el rumbo del partido. El hecho de haber ganado por apenas 621 votos frente al poder de los hermanos Menem en su propia tierra es una debilidad que los armadores nacionales no pasarán por alto.

La interna bederista, una amenaza constante

El escaso margen de la victoria de Quintela no solo le resta influencia nacional, sino que potencia a sus adversarios internos. El empate técnico es una invitación abierta para la interna del PJ riojano, ya agitada por los carteles de “BEDER VOLVÉ” que piden la vuelta del exgobernador Luis Beder Herrera para liderar la contienda de 2027.

Si bien el Secretario General del PJ, Miguel Galeano, ha defendido el «rumbo marcado por Ricardo Quintela,» las grietas en la Capital (ganada por LLA) y la presión de sectores como la UOCRA por un «nuevo peronismo» sin «kirchnerismo ni La Cámpora» revelan que el liderazgo de Quintela es hoy el eje de la discusión en la provincia.

El gobernador riojano se suma a la lista de «sobrevivientes», pero su victoria no le da paz. Lejos de consolidarse, su posición es de extrema vulnerabilidad ante un rival, LLA, que ya tiene a su candidato a gobernador (Martín Menem) y un peronismo que exige con urgencia la redefinición de su conducción.