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El «consenso con tijera»: Milei abre el diálogo con gobernadores, pero excluye al peronismo duros y asfixia a La Rioja

Tras el triunfo legislativo, el Presidente se reunió con la mayoría de los mandatarios provinciales para negociar reformas, pero dejó afuera a Axel Kicillof, Gildo Insfrán y, sobre todo, a Ricardo Quintela de La Rioja, a quienes calificó de «marxistas». El Presupuesto y el “Déficit Cero” son la llave de la Rosada para imponer su agenda federal.

La reunión del presidente Javier Milei con los gobernadores en la Casa Rosada no fue una convocatoria a la unidad nacional, sino una clara demostración de fuerza tras la victoria en las elecciones legislativas del 26 de octubre. Milei destacó los «acuerdos con matices» para impulsar reformas clave (laboral, tributaria, Código Penal), pero el titular de la cumbre fue la notoria exclusión de cuatro gobernadores peronistas, entre ellos Ricardo Quintela, de La Rioja.


La Rioja en el purgatorio político: el costo de la disidencia

Milei fue consultado directamente por la ausencia de los gobernadores de Buenos Aires, Formosa, Tierra del Fuego y La Rioja. Su respuesta fue un misil ideológico que define la nueva relación centro-periferia:

La definición de Milei: «Si usted repite el catecismo marxista, recetas que hundieron a la Argentina en la decadencia de los últimos 100 años, es muy difícil tener un diálogo razonable. No nos podemos juntar con gente que 2+2 no le da cuatro.»

Al colocar a Quintela y a los otros mandatarios en la categoría de «marxistas» y disidentes económicos, el Presidente no solo los excluyó de la foto y de la mesa de negociación, sino que también justificó la asfixia presupuestaria a sus distritos.

  • El acorralamiento riojano: Para La Rioja, esta exclusión es especialmente sensible. Quintela se ha posicionado como uno de los gobernadores más duros contra las políticas libertarias y ha sido el rostro de las provincias que reclaman fondos y se oponen al ajuste. Al ser marginado del diálogo, Quintela pierde capacidad de negociación directa por partidas clave y queda expuesto a una mayor presión fiscal y social si el Gobierno Nacional mantiene su política de «déficit cero» a rajatabla.
  • El federalismo con «visto bueno»: El mensaje de Milei es que el diálogo solo es posible con aquellos que respetan el «camino de la libertad» y que no cuestionan el axioma del equilibrio fiscal. El Presidente utiliza la billetera para imponer un federalismo condicional, donde la coparticipación queda fuera de la mesa de discusión, mientras que el control del Presupuesto y el déficit cero son declarados «política de Estado».

El consenso impuesto: equilibrio fiscal, el gran acordado

El Presidente celebró que en la reunión hubo «consenso total» en el eje central de su gestión: el equilibrio fiscal. Aunque reconoció que «la discusión es en el cómo», esta coincidencia de fondo entre la mayoría de los gobernadores le otorga a Milei una poderosa herramienta para el resto de sus reformas.

El hecho de que la mayoría de los mandatarios hayan asistido y aceptado el marco del «déficit cero» obliga a los disidentes, como el riojano, a buscar alternativas financieras por su cuenta o a ceder ante la presión de la Casa Rosada para evitar la parálisis de sus administraciones.

La cumbre, por lo tanto, no fue solo un ejercicio de diálogo poselectoral, sino la formalización de un bloque de apoyo legislativo y fiscal con la mira puesta en las reformas de «segunda generación». Los gobernadores que se sentaron a la mesa obtienen cierta previsibilidad; los que fueron excluidos, como La Rioja, quedan obligados a liderar la resistencia o a enfrentar la intransigencia del poder central en soledad.

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