En medio de la crisis por la deuda y la exclusión del diálogo con Milei, Ricardo Quintela reveló que buscará rediscutir el convenio por el límite provincial que, según él, le sustrajo a La Rioja la mina Josemaría. Es el nuevo frente judicial y territorial del gobernador.
Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja, decidió llevar su agenda de resistencia política un paso más allá de la crisis fiscal y la confrontación ideológica con la Casa Rosada. El mandatario, en un explosivo tramo de su entrevista, reveló que su provincia abrirá un nuevo frente judicial y territorial con la vecina San Juan para recuperar límites y, con ellos, parte de uno de los yacimientos de cobre y oro más importantes de la Argentina: Josemaría.
La deuda histórica: la mina y el límite provincial
Quintela, al exponer el vasto potencial minero de La Rioja (cobre, oro, plata, litio), puso la lupa sobre el yacimiento Josemaría, un proyecto de cobre y oro que se encuentra en la cordillera, históricamente considerado un punto de conflicto limítrofe. El gobernador acusó a gestiones anteriores de una «entrega» territorial:
«La mina más importante que tiene que tiene el país que es es Josemaría que está en el límite de Argentina que otra hora fue riojana […] Eso se entregó en un convenio ilegítimo e ilegal entre dos gobernadores, Carlos Enrique Gómez Centurión y Guillermo Domingo Iribarren, que eso habría que discutirlo, lo vamos a discutir en el transcurso posiblemente el próximo año«.
La decisión de Quintela de «discutir» este convenio significa que La Rioja podría iniciar una acción judicial ante la Corte Suprema, que tiene competencia originaria en conflictos entre provincias. El objetivo es claro: recuperar un espacio territorial que contenga parte de la mina, que requerirá una inversión masiva y generará miles de puestos de trabajo a largo plazo.
Un tesoro de $4.000 millones en disputa
El proyecto minero Josemaría, ubicado en el departamento sanjuanino de Iglesia, es uno de los motores del desarrollo minero de San Juan y se estima que su explotación durará al menos 30 años. Quintela no es ajeno a la magnitud del tesoro:
«Esta mina va a requerir 4.000 trabajadores para la construcción de toda la estructura minera de de la Josemaría y luego después de 4 años de trabajo […] después queda con 1.200 trabajadores«.
Al plantear la necesidad de «compartir con la hermana provincia de San Juan el espacio que fue lo que nos fue sustraída a la provincia de Rioja», Quintela está abriendo un frente de conflicto con el gobierno sanjuanino, buscando una participación directa en las regalías y el empleo que genere el yacimiento. Este movimiento refuerza su discurso de defensa del patrimonio riojano frente a la crisis fiscal generada por el Gobierno Nacional.
La Rioja: desarrollo minero con advertencia
El gobernador riojano utilizó el potencial de Josemaría para defender su modelo de desarrollo, contrapuesto al extractivismo descontrolado:
«Lo que tenemos que buscar es que nuestra industria se se crezca, se expanda que genere riqueza que genere bienes que genere oportunidades laborales que permita digamos que los trabajadores puedan vivir dignamente de su salario».
Quintela reiteró que el desarrollo minero en La Rioja (litio, cobre, oro) debe ser bajo la premisa de una «política agresiva en el buen sentido» pero con la condición de ser «responsable» y que garantice que los «trabajadores mineros sean riojanos, los profesionales mineros sean riojanos, que los proveedores de los servicios mineros lo sean riojano».
La disputa territorial por la mina Josmaría demuestra que La Rioja, acorralada fiscalmente, buscará la riqueza donde históricamente la perdió, utilizando todos los resortes legales para recuperar el patrimonio que, según Quintela, le fue «ilegalmente» sustraído.





