«No podemos pelearnos entre justicialistas», pidió la Intendenta de Arauco, mientras el Ministro de Producción, Ernesto Pérez, desnuda la herida electoral: «Erramos porque no supimos conducir las expectativas de los compañeros». El peronismo local admite que la dispersión de votos fue la clave de la derrota en la Capital, pero defiende la figura de Florencia López de cara al 2027.
Tras la «durísima derrota» en la Capital y la reconfiguración del mapa político, el peronismo riojano se debate entre la necesidad urgente de unidad y una profunda autocrítica que señala la dispersión interna como la principal causa del desastre electoral.
El llamado a la unidad llegó desde el interior: la intendenta de Arauco, Virginia López, no solo celebró que «en Arauco nos fue mejor que la elección pasada», sino que lanzó una súplica a las distintas facciones justicialistas: “No podemos pelearnos entre justicialistas”. López además puso un nombre sobre la mesa para la sucesión: “Sigo sosteniendo, Florencia López debe seguir estando en la mesa de discusión para el 2027”.
La herida expuesta de la Capital
La visión optimista de López chocó con el crudo análisis del ministro de Producción, Ernesto Pérez, quien expuso sin rodeos el fracaso estratégico del peronismo en el principal departamento de la provincia.
Pérez reconoció que si bien el justicialismo no perdió bancas y mantuvo los 31 diputados provinciales, el error crucial fue la fragmentación de los votos que permitió el crecimiento de La Libertad Avanza (LLA):
- Dispersión fatal: El ministro admitió que “erraron porque no supimos conducir las expectativas de los compañeros”.
- Votos fragmentados: Pérez detalló que el peronismo sumó entre 46.000 y 47.000 votos en total en la Capital, pero que la lista más fuerte solo obtuvo 30.000, mientras que “otras listas afines, con ministros y secretarios de Estado, apenas alcanzaron los 9.500 votos”.
Esta dispersión interna contrasta con el reclamo de renuncia a la conducción del PJ Capital y las críticas a la “herencia tóxica” de Luis Beder Herrera (SAPEM y el «Bono Verde») que resurgieron tras la derrota.
La lealtad incondicional y la presión de la LLA
Mientras las bases piden cabezas, el ministro Pérez eligió consolidarse como el hombre de total confianza del gobernador Ricardo Quintela. Ante el pedido de renuncia generalizado, Pérez manifestó su lealtad absoluta: “Yo voy a hacer lo que el gobernador me solicite que él necesita para su equipo. Si él necesita que continuemos en este lugar, continuamos, si me necesita en otro lugar, en otro lugar y si me necesita fuera del gobierno también vamos a seguir estando”.
Respecto al crecimiento de la LLA, Pérez minimizó el avance al señalar que el partido de Milei “perdieron 20.000 votos de la elección del 23 ahora” en toda la provincia, y que su crecimiento en la Capital se debe a que “crecen en tres bancas que pierden el radicalismo y la lista de Néstor Bosetti”.
Sin embargo, el ministro no pudo disociar la crisis política de la económica. Pérez reiteró que la provincia se mantiene “a pulmón o con fondos propios” por la deuda de “1.300 millones de dólares” por parte del gobierno nacional, lo que limita las inversiones productivas y genera un ambiente de alta sensibilidad social.





