El dirigente social describió un escenario «pésimo» por el ajuste de Javier Milei y advirtió que «el peronismo se unirá en la calle». En una entrevista con un medio riojano, se diferenció de la corrupción K y posicionó al gobernador de La Rioja como una figura clave de la resistencia nacional.
En medio de la tensión creciente entre el Gobierno nacional y los movimientos sociales, Luis D’Elía reapareció con un diagnóstico lapidario sobre la situación social y una advertencia directa a la Casa Rosada. El líder de la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat (FTV) denunció el cierre de 42.000 comedores en todo el país y pronosticó un escenario de conflictividad inevitable si se profundiza el recorte en la asistencia alimentaria.
«La situación es pésima. El Estado está ausente en su máxima expresión y esto es muy peligroso», disparó D’Elía en diálogo con Fénix Multiplataforma, un medio de La Rioja. El dirigente piquetero trazó un paralelismo con el estallido de 2001 y, aunque reconoció el cambio de época marcado por las redes sociales, insistió en que «cuando la gente se va a la cama sin comer, la lucha popular en las calles es la única salida».
El guiño político a La Rioja
Más allá del diagnóstico social, la entrevista dejó una definición política de alto impacto para la interna del peronismo. D’Elía, histórico aliado del kirchnerismo pero crítico de sus «cúpulas autorreferenciales», eligió explícitamente al gobernador riojano Ricardo Quintela como uno de los referentes de la reconstrucción del espacio.
«Le mando un gran abrazo al gobernador Quintela, un gran tipo que está ahí, en el banco del Movimiento Nacional y Popular», enfatizó el dirigente sobre el cierre del reportaje.
Este espaldarazo no es casual. Quintela se ha posicionado como la voz más combativa de los gobernadores del Norte contra el ajuste de Javier Milei, rechazando el Pacto de Mayo y reclamando judicialmente por los fondos coparticipables. El elogio de D’Elía busca validar esa estrategia de confrontación desde el «peronismo de base», en contraposición a los sectores dialoguistas que negocian gobernabilidad en el Congreso.
Críticas a La Cámpora y defensa propia
Fiel a su estilo, D’Elía no esquivó la autocrítica hacia adentro del PJ. Cuestionó la corrupción de exfuncionarios como José López («se asoció a Calcaterra, el primo de Macri») y defendió su propia honestidad, recordando que fue preso político «sin una sola denuncia de corrupción».
Sobre el futuro del peronismo, fue tajante: «El partido no me importa, me importa el movimiento. El peronismo vive en el pueblo, no en las cúpulas». Una frase que resuena con fuerza en La Rioja, donde el oficialismo local intenta articular una resistencia federal que exceda las fronteras del AMBA.





