La víctima descubrió un dispositivo de grabación escondido en la ventilación, apuntando directamente a su cama. El propietario alquilaba solo a mujeres y tenía acceso remoto a las imágenes. Hay al menos tres denuncias y temen una red de trata.
Una estudiante universitaria de La Rioja vive una pesadilla tras descubrir que era espiada en su propia casa. La joven, identificada como «Ana» para preservar su identidad, denunció penalmente al propietario del complejo de departamentos donde vivía tras encontrar una cámara oculta en el sistema de ventilación de su dormitorio. El caso destapó un modus operandi perverso: el dueño solo alquilaba a mujeres y habría instalado dispositivos similares en otras unidades.
El hallazgo se produjo la madrugada del último miércoles. La inquilina, que reside en el lugar hace un año, notó un reflejo extraño en una cinta aislante negra que cubría un ventiluz. Al iluminar la zona con su celular, descubrió la lente. «Saqué la memoria y había registros de videos míos enfocándome en la cama todo el tiempo durante el mes en curso», relató la víctima en diálogo con Fénix Multiplataforma.
Tras el descubrimiento, la joven alertó al grupo de WhatsApp del consorcio. La advertencia confirmó las peores sospechas: otras inquilinas también encontraron cámaras o notaron manipulaciones recientes en sus departamentos.
«Gran Hermano» del terror
Según la denuncia radicada en la Comisaría 7ma y derivada al área de Violencia de Género, los dispositivos no solo grababan en tarjetas de memoria, sino que tenían conexión Wi-Fi, lo que permitía al acusado monitorear a las víctimas en tiempo real las 24 horas. «Él tenía la disponibilidad de vernos todo el año», aseguró Ana.
El relato suma detalles escalofriantes. Otra vecina confesó que tiempo atrás había escuchado ruidos extraños mientras se bañaba y, al grabar hacia el ventiluz del baño, captó al propietario observándola directamente a través del conducto.
Justicia lenta y temor a la viralización
A pesar de la gravedad de los hechos —que incluyen la grabación de momentos de intimidad y desnudez—, las víctimas denuncian inacción judicial. «Pedí la detención inmediata por prevención, porque no sabemos qué hacía con esos videos», reclamó la denunciante. Sus abogados advirtieron que el material podría estar siendo comercializado en redes de pornografía o trata de personas.
Mientras la Justicia aguarda la intervención de una jueza para ordenar allanamientos, el acusado continúa en libertad. Según las propias inquilinas, que debieron abandonar el edificio por seguridad, el propietario ya estaría intentando alquilar nuevamente los departamentos a otras jóvenes.





