Lo advirtió Iandriel Oviedo, titular de la Fundación Icuya, en el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Alertan por una «relajación absoluta» en los cuidados y el miedo al estigma laboral y social en la provincia.
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, la situación en La Rioja expone una realidad dual: avances en la sobrevida gracias a los tratamientos, pero un retroceso preocupante en la prevención y la integración social. Landriel Oviedo, presidente de la Fundación Yacuyas, advirtió sobre el fuerte estigma que persiste en la provincia y cómo esto obstaculiza el acceso a la salud.
Durante una entrevista con Fénix Multiplataforma, Oviedo reveló datos de una encuesta realizada junto a la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) y el diario El Independiente: «Más del 90% de los riojanos reconocen que quien vive con VIH es una persona discriminada». Según el activista, este prejuicio social lleva a que muchos eviten testearse o revelar su diagnóstico por miedo a perder el trabajo o ser marginados.
«Mi mayor miedo siempre fue no tener trabajo, porque de qué vive una persona si no tiene trabajo», confesó Oviedo, quien vive con el virus desde hace casi 20 años. Además, señaló que en muchos casos, los familiares de personas fallecidas por causas relacionadas al Sida prefieren decir que murieron de cáncer para evitar el juicio moral del entorno.
Relajación y falta de controles
El referente también alertó sobre una «relajación absoluta» en las medidas de cuidado, comparable a lo sucedido tras la pandemia de COVID-19. «Si ya se normaliza que tenés una medicación y la vida sigue, parece sencillo, pero no lo es», explicó.
Oviedo remarcó que, aunque la Ley 27.675 garantiza el acceso a la medicación tanto para quienes tienen obra social como para quienes se atienden en el sistema público, la burocracia y los cambios normativos a veces complican la entrega de fármacos. «Quien no toma la medicación, lamentablemente se muere», sentenció de forma tajante.
A nivel global, el activista expresó su preocupación por el desfinanciamiento de programas internacionales, mencionando específicamente la decisión de Estados Unidos de retirar el apoyo a ciertas iniciativas tras la asunción de Donald Trump. Sin embargo, insistió en que el foco local debe estar en el autocuidado y en romper la barrera cultural que impide, especialmente a los varones riojanos, realizarse chequeos médicos regulares.





