El gobernador analiza que la diputada nacional asuma en la cartera de Interior para recuperar el control territorial. En simultáneo, la vicepresidencia segunda de Ismael Bordagaray «pende de un hilo» tras sus críticas a la conducción del PJ.
El gobernador Ricardo Quintela ya diagrama el tablero político para el 2026 con una premisa clara: cerrar filas con los propios y depurar a los críticos. Según fuentes de la Casa de las Tejas, el mandatario prepara un movimiento de alto impacto para marzo: el regreso de la diputada nacional Gabriela Pedrali al gabinete provincial, esta vez para ocupar el rol de flamante ministra del Interior.
La jugada tiene un objetivo netamente electoral y de gestión política. Quintela necesita una figura de su extrema confianza para «recorrer la provincia», contener a los intendentes y rearmar el tejido peronista en el interior, hoy desgastado por la crisis financiera y el avance de la oposición. Pedrali dejaría su banca en el Congreso para convertirse en la espada política del gobernador en el territorio.
La purga en la Legislatura
Mientras se diseña el ascenso de Pedrali, en la Legislatura provincial se cocina un desplazamiento. El cargo que hoy «pende de un hilo» es la vicepresidencia segunda, ocupada por el diputado provincial por la Capital, Ismael Bordagaray.
La continuidad de Bordagaray, ex intendente de Famatina y referente del Frente Renovador de Sergio Massa en la provincia, está en jaque por motivos estrictamente políticos. El legislador cometió lo que en el entorno de Quintela consideran un pecado capital: criticar la estrategia política en el PJ y cuestionar el rumbo de la conducción partidaria.
El quiebre con el massismo
La tensión con Bordagaray no es un hecho aislado, sino un mensaje disciplinador hacia los socios menores de la coalición. El ex intendente de Famatina había levantado el perfil marcando diferencias con la «mesa chica» del gobernador.
«No se puede ser oficialista para los cargos y opositor para la estrategia», sentencian desde el bloque mayoritario, anticipando que en marzo, cuando regresen las sesiones en Cámara, el massista perdería su lugar de privilegio en la línea de sucesión legislativa.
Con Pedrali volviendo al gabinete para «caminar» la provincia y Bordagaray en la cuerda floja, Quintela busca homogeneizar su tropa para enfrentar un año que, sin plata y con el peronismo en ebullición, promete ser el más difícil de su gestión.





