La Rioja: esperan una cosecha «de regular a buena» pero advierten por la crisis y empresas que «especulan» con la reforma laboral
Desde el gremio de UATRE confirmaron que se necesitará mano de obra foránea pese a la mecanización. Denuncian despidos, condiciones precarias en los campos y…
Desde el gremio de UATRE confirmaron que se necesitará mano de obra foránea pese a la mecanización. Denuncian despidos, condiciones precarias en los campos y falta de conciliación con trabajadoras embarazadas.
De cara al inicio de la temporada fuerte de recolección en La Rioja, el sector agrícola se prepara para una cosecha que promete mejorar los números del año pasado, aunque el clima social y económico tiñe de incertidumbre los campos. Omar Muga, delegado regional de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), anticipó que se requerirá un importante flujo de trabajadores golondrina, pero alertó sobre la postura de algunas empresas que frenan contrataciones o despiden personal a la espera de la nueva legislación laboral.
«Vamos a necesitar gente que venga a ayudarnos a levantar nuestra producción», aseguró Muga en diálogo con Medios Rioja, confirmando que la demanda de mano de obra se concentrará en los departamentos de Arauco, Chilecito, San Blas de los Sauces, Sanagasta y la Capital.
Según las estimaciones del gremio, la campaña será «de regular a buena», superando los magros resultados del ciclo anterior. Si bien la mecanización avanzó fuerte en la aceituna aceitera, la variedad de mesa y otros cultivos siguen demandando tracción a sangre. «Esperamos por lo menos 2.000 o 3.000 trabajadores que puedan entrar de afuera, más todos los riojanos», detalló el dirigente sindical.
«Un momento económico complicadísimo»
Sin embargo, la expectativa productiva choca con la realidad del bolsillo y la política nacional. Muga no ocultó su preocupación por el contexto: «Estamos en un momento económico complicadísimo, con muchos problemas y muchos despidos».
El sindicalista apuntó directamente contra el sector empresario, acusando a algunas firmas de paralizar decisiones o recortar derechos a la espera de lo que suceda en el Congreso. «Hay empresas que parece que están esperando que se resuelva el tema de esta reforma laboral… están en una fase expectante y no quieren conciliar nada», denunció.
Uno de los conflictos más graves que expuso Muga involucra a trabajadoras permanentes discontinuas en período de gestación. Según relató, algunas compañías las están suspendiendo o negando sus derechos, amparándose en interpretaciones anticipadas de la ley. «La ley es clarita, no podés suspender a una persona que está en periodo de gestación… lo están haciendo y no quieren ir a conciliar», advirtió, anticipando que buscarán un dictamen de la Secretaría de Trabajo.
La «tortura» de los 45 grados
Las condiciones de habitabilidad para los cosecheros temporarios volvieron a estar en el centro del debate. Aunque Muga reconoció que la situación habitacional «ha mejorado de a poco», fue gráfico al describir las penurias que todavía sufren los trabajadores en las fincas, especialmente con los baños químicos bajo el sol riojano.
«Con 45 grados de calor ahí adentro, sentarse a hacer tus necesidades es medio complicado, por no decirte que es una pequeña tortura», sentenció el delegado de UATRE.
En contraposición, destacó a aquellas empresas que invierten en el bienestar de sus empleados, citando ejemplos de albergues con aire acondicionado que mejoran el rendimiento laboral. «El trabajador es un ser humano que necesita estar cómodo… si descansa bien, al otro día rinde más», reflexionó, instando a los productores a entender que un ventilador ya no alcanza para soportar las temperaturas extremas de la provincia.
Alerta climática
Finalmente, el inicio de la cosecha se da bajo la amenaza constante de los fenómenos meteorológicos, que ya causaron estragos en otras zonas productivas del país. «Nos está maltratando un poco el clima», admitió Muga, quien se mostró cauto ante la posibilidad de tormentas y granizo que puedan dañar la producción antes de ser levantada. «Está muy convulsionado todo: el clima económico, el político y el de la naturaleza», concluyó.