Efecto dominó: Máximo Kirchner cede a la presión y llamará a elecciones en el PJ bonaerense, un triunfo conceptual que festejan en La Rioja
El líder de La Cámpora debió postergar su resistencia y convocará a votar en abril de 2025. Para el entorno de Ricardo Quintela, que venía reclamando democratizar el partido a nivel nacional, la decisión confirma el fin del «dedo» y el debilitamiento de Cristina Kirchner ante el avance de los gobernadores.
Lo que hasta hace semanas parecía un bastión inexpugnable del kirchnerismo duro, acaba de mostrar su primera grieta estructural. Presionado por la interna feroz con Axel Kicillof y el desgaste de la «obediencia debida», Máximo Kirchner convocará este viernes a elecciones en el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires para abril de 2025.
Aunque la noticia tiene epicentro en el conurbano, el impacto político se celebra en el norte argentino. En La Rioja, el entorno del gobernador Ricardo Quintela interpreta el movimiento como una validación tardía pero contundente de su tesis: el peronismo ya no tolera conducciones a dedo ni prórrogas de mandatos sin legitimidad de las urnas.
El fin de la hegemonía
La decisión de Máximo de abrir el juego llega justo después de que Kicillof se mostrara con la liga de gobernadores —incluyendo a Quintela, Gildo Insfrán y Sergio Ziliotto—, consolidando un frente que desafía abiertamente la conducción de Cristina Kirchner desde el Instituto Patria.
Para el «quintelismo», que sufrió en carne propia la suspensión de la interna nacional del PJ meses atrás, la convocatoria bonaerense tiene sabor a revancha. «Tuvieron que aceptar lo inevitable. La lógica del látigo y la lapicera se terminó», analizan cerca del mandatario riojano. La lectura es que si La Cámpora no puede sostener el control cerrado ni siquiera en su territorio base, la reconfiguración federal del peronismo es cuestión de tiempo.
Cronograma y tensión
Según confirmaron fuentes partidarias, la fecha tentativa para la interna bonaerense sería el 19 o 26 de abril. Máximo Kirchner, cuyo mandato vencía formalmente este jueves, debió convocar al Consejo del PJ para «prolija» su situación y evitar una acefalía o una intervención judicial, fantasmas que ya rondaron la disputa nacional que protagonizó Quintela.
«Calculo que en febrero o marzo, según defina el Consejo, estaremos votando. Es algo que tiene que ver con la vida lógica del partido», admitió el hijo de la ex presidenta, intentando bajarle el tono a una decisión que fue forzada por los intendentes alineados con Kicillof y el clima de época que imponen los gobernadores.
La mirada federal
La Rioja mira este proceso con atención estratégica. Si el esquema de La Cámpora retrocede en Buenos Aires, el peso de los gobernadores en la mesa de decisiones nacional crece exponencialmente. Quintela, que ya teje alianzas con Kicillof para «federalizar» la resistencia a Javier Milei, sabe que un PJ bonaerense con nuevas autoridades —y eventualmente menos dócil a Cristina— es el socio ideal para su proyecto de un peronismo del interior fuerte y autónomo.
La caída de la verticalidad camporista en la provincia madre de todas las batallas es, para el federalismo peronista, la señal de largada definitiva hacia el 2027.