El mandatario riojano fue una de las figuras centrales de la cumbre en la Casa de La Pampa, donde los líderes provinciales coincidieron en que la ex vicepresidenta «pierde influencia». La frase lapidaria sobre su futuro político y la estrategia legislativa que empujan los senadores de La Rioja para romper la agenda del AMBA.
El peronismo del interior ha decidido dejar de esperar señales del Instituto Patria. En una jugada que marca un punto de quiebre definitivo con la conducción kirchnerista, los gobernadores peronistas —con el riojano Ricardo Quintela como uno de sus protagonistas clave— comenzaron a diseñar una «nueva etapa» del movimiento, convencidos de que el ciclo de liderazgo de Cristina Kirchner está agotado.
La «mesa de acción» se montó este martes en la Casa de La Pampa en Buenos Aires. Allí, Quintela se mostró junto a Axel Kicillof (Buenos Aires), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Elías Suárez (Santiago del Estero). La foto no fue casual: es la escenificación de un bloque de poder real, el de «los que gobiernan», que busca imponer una agenda federal y desplazar el eje de decisiones que durante años monopolizó La Cámpora desde el área metropolitana.
«Está presa. Ya está»
El clima en la cumbre de la liga de gobernadores, bautizada Fuerza Patria, fue de crudo pragmatismo. Lejos de la reverencia de otros tiempos, el análisis sobre el futuro de la ex mandataria fue terminante. Según pudo reconstruirse de fuentes directas del encuentro, uno de los caciques provinciales lanzó una sentencia que resonó con fuerza entre los presentes: «Cristina no tiene capacidad de poner candidatos, ni de ser ella la candidata. Está presa. Ya está».
Esta postura, que Quintela viene madurando en su propia gestión y en sus movimientos dentro del PJ nacional, refleja el hartazgo del interior con una estrategia que consideran «ambacentrista». Los gobernadores creen que la influencia del cristinismo está «sobrevalorada» y que la única forma de reconstruir el peronismo para 2027 es desde las provincias hacia el centro, y no al revés.
La jugada riojana en el Senado
La estrategia de Quintela y sus pares no se queda en lo discursivo; tiene su correlato inmediato en el Congreso. El objetivo es claro: «equilibrar la balanza del poder federal». Los mandatarios exigen que se traten los temas que «les importan y preocupan», rompiendo el cerco temático que, aseguran, impone el kirchnerismo duro.
Un dato confirma esta ruptura: la conformación del bloque Convicción Federal en el Senado. Este espacio, que nace como una costilla disidente para defender los intereses provinciales, cuenta con la participación del senador riojano Fernando Rejal, hombre de confianza de Quintela. El bloque se nutre también de la reciente incorporación de la tucumana Sandra Mendoza —quien rompió con el bloque justicialista tradicional— y trabaja en tándem con legisladores de Catamarca y San Luis.
La movida busca garantizar que «las provincias del norte tengan una voz unificada y firme» en debates clave como el presupuestario, lejos de la obediencia debida a las estrategias judiciales o políticas de la ex presidenta.
Mirando al 2027
Mientras Kicillof se perfila como el único lanzado abiertamente a la carrera presidencial, buscando «diluir la interna bonaerense» al recostarse en el apoyo de sus pares del interior, figuras como Quintela y el santiagueño Gerardo Zamora se consolidan como los garantes de la gobernabilidad peronista.
Para La Rioja, este reordenamiento es vital. Quintela busca asegurar recursos y gobernabilidad ante la administración de Javier Milei, y entiende que eso solo se logra con un bloque de gobernadores fuerte y autónomo, capaz de negociar o confrontar sin pedir permiso al Instituto Patria. La conclusión de la cumbre fue unánime: el peronismo que viene será federal o no será.





