El presidente de la Cámara de Diputados definió a la administración provincial como un sistema cerrado de privilegios y «cajas políticas» a través de empresas estatales; pronosticó que el cambio nacional llegará «inexorablemente» al interior.
En un análisis que combinó la defensa del rumbo económico nacional con una crítica feroz al modelo político de su provincia natal, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, describió la gestión de Ricardo Quintela como un esquema feudal agotado. El referente de La Libertad Avanza no ahorró calificativos para definir la situación institucional riojana, a la que caracterizó como una «cooperativa de poder» que contrasta con la «catástrofe» social que atraviesa la mayoría de la población.
«La Rioja se fue convirtiendo en una cooperativa de poder que la manejan 100 o 200 tipos que se quedan con todo», disparó Menem en una entrevista con el periodista Eduardo Nelson German. Según su visión, mientras «el 80% de la gente la pasa mal», existe una elite conformada por «funcionarios, amigos, primos y hermanos» que monopoliza los recursos del Estado.
El «kiosco» de las empresas estatales
Uno de los puntos más álgidos de la denuncia del legislador libertario se centró en la estructura del sector público provincial. Menem apuntó contra la proliferación de sociedades anónimas con participación estatal (SAPEM), un sello distintivo del oficialismo local. «La Rioja tiene 40 empresas del estado que no generan un peso por su propia cuenta; dependen todo de lo que le manda Nación», explicó.
Para el titular de la Cámara baja, estas firmas no persiguen fines productivos genuinos, sino que funcionan como refugio para la militancia y la dirigencia desplazada. «Tienen ahí a un amigo, a un funcionario o a uno que era exintendente y perdió y lo acomodan. Ahí tienen su kiosco, son todas cajas políticas», sentenció con crudeza.
Doble vara judicial y default
En el plano institucional, Menem expuso lo que consideró una hipocresía del gobernador Quintela respecto a la Justicia. Recordó las críticas del mandatario provincial a las postulaciones para la Corte Suprema nacional y las contrastó con las designaciones locales: «Lo escuchaba a Quintela criticar la designación de un juez, pero él puso a la sobrina, que no tenía antecedentes, como miembro de la corte provincial».
Asimismo, minimizó el impacto del default de la deuda provincial, no por considerarlo menor, sino por la gravedad del contexto social. «Defolteó y eso ya es casi una estafa, es gravísimo, pero es lo de menos en una Rioja que vive una situación caótica», argumentó.
Un «cambio inexorable»
Desde su perspectiva de «ciudadano» y empresario Pyme, Menem reivindicó el giro de 180 grados impulsado por Javier Milei. Recordó sus años en el sector privado, donde «planificar un año fue una catástrofe» y donde «trabajaba más el gerente financiero que el de producción» debido a la inflación y el cepo. «Esto es exactamente lo que voté», aseguró sobre el rumbo actual.
Finalmente, se mostró confiado en que la ola libertaria traspasará las fronteras de la General Paz para impactar en las gobernaciones. «La gente se animó a dar ese salto en el 2023 y creo que va a bajar más temprano que tarde a las provincias», vaticinó. Para Menem, el fin de los caudillismos locales es solo cuestión de tiempo: «Para mí es inexorable».





