El año cierra con una fractura institucional sin precedentes. Mientras Quintela y Menem vaciaron la foto de la fiesta mayor, el oficialismo local amenazó con usar su mayoría legislativa para bloquear a la Nación. En paralelo, el PJ frenó la Ley de Lemas por miedo al voto castigo y el libertario ya diseña un binomio presidencial para 2027 con un delfín para la provincia.
El 2025 se despide en La Rioja con una postal que resume la crisis de representación y la ferocidad de la disputa política que se avecina: el Tinkunaco, la ceremonia fundante de la identidad riojana, se celebró este miércoles sin sus máximas autoridades. El gobernador Ricardo Quintela, de vacaciones en las playas de Cariló, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, recluido en Buenos Aires tras el fracaso de las negociaciones presupuestarias, dejaron un vacío de poder en la Plaza 25 de Mayo que fue ocupado a los «codazos» por segundas líneas ansiosas de supervivencia.
Este escenario de acefalía protocolar fue apenas el telón de fondo de una guerra declarada. La Casa de las Tejas decidió cruzar el Rubicón y, a través de sus alfiles más leales, lanzó una amenaza de gobernabilidad directa a la Casa Rosada. Ernesto Pérez, ministro de Producción y miembro del «clan» familiar del gobernador —es esposo de la presidenta del Tribunal Superior, Karina Becerra—, advirtió que la provincia utilizará su hegemonía parlamentaria para resistir el ahogo financiero. «Ustedes quédense con la plata, es un ahorro. Nosotros vamos a aplicarles el brutal número de la cámara y jugarán nuestras reglas», sentenció el funcionario, anticipando un 2026 de conflicto de poderes.
La ofensiva contra el «menemismo» y el plan 2027
La estrategia del quintelismo apela al revisionismo histórico para deslegitimar a su rival. El oficialismo local vinculó la gestión libertaria con los «apagones» de los 90 y acusó a Martín Menem de querer restaurar los negocios de «los amigos de Eduardo», en referencia a su padre. «El sistema eléctrico de Milei es el que nos heredó el tiempo de los Menem. No pasa por escrachar a quienes vivieron vidas de jeques, es que hoy estás desfinanciando a los riojanos porque no lográs construir una opción electoral competitiva», disparó Pérez.
Sin embargo, Martín Menem juega en otro tablero. Mientras mantiene una «guerra fría» con el asesor presidencial Santiago Caputo, el riojano blanqueó sus aspiraciones de máxima: trabajar por la reelección de Javier Milei, pero con el objetivo de integrar la fórmula como vicepresidente en 2027. Para el territorio, la carta ya está marcada: Gino Visconti, el diputado nacional surgido del «enojo social», es el elegido para disputar la gobernación, mientras Eduardo «Lule» Menem teje el armado nacional bajo la órbita de Karina Milei.
Cumbre nocturna: el PJ le pone límites a Quintela
La tensión externa tiene su correlato interno. En la víspera del Tinkunaco, una cumbre reservada en un hotel céntrico reunió a la vieja guardia del peronismo —con Teresita Madera, Sergio Casas y Fernando Rejal a la cabeza— para poner freno a los experimentos electorales. Entre vino y aceitunas, la dirigencia rechazó la instauración de la Ley de Lemas, una idea que sobrevolaba los despachos oficiales. «Cambiar las reglas según la conveniencia puede desatar un voto en contra en el 2027», fue la conclusión unánime. El PJ prefiere el riesgo de la interna, recordando la experiencia de Beder Herrera, antes que el suicidio político de manipular el sistema.
Esa interna ya tiene nombres propios. El ministro de Vivienda, Ariel Puy Soria, capitalizó la entrega de escrituras y casas para posicionarse como el único retador con peso territorial para disputarle la intendencia capitalina a Armando Molina. «Puy Soria quedó fortalecido y se perfila para discutir el poder», admiten en el justicialismo, mientras la vicegobernadora Madera ocupó el centro de la escena en el Tinkunaco, ungida por la ausencia del gobernador.
Economía real: «Fin de año negro» y rebelión privada
Lejos de la rosca, la economía riojana emite señales de colapso. Néstor Bosetti, exvicegobernador y empresario, calificó el cierre de año como «negro» y comparó la inflación «dibujada» de Milei con las tácticas de Guillermo Moreno. «La economía real es la del hogar y hoy la plata no alcanza. Dejás 30.000 personas afuera en 24 horas y tenés equilibrio fiscal, ¿pero es eso lo que queremos?», cuestionó.
El sector privado, harto de la parálisis, comenzó a actuar por su cuenta. Aldo Azzarelli, referente gastronómico, confirmó gestiones directas con Brasil para atraer turismo, saltando la intermediación estatal. «Somos la provincia con menos turismo. Tenemos que romper ese patriarcado de la política», reclamó.
A esto se suma la conflictividad gremial: docentes (SELAR) y textiles (AOT) denunciaron un «atropello» en el Presupuesto 2026 y advirtieron que la reforma laboral convierte al parque industrial en un «cementerio de empresas». Mientras, desde el PAMI, la gestión libertaria exige «transparencia» y que Quintela deje de manejar los fondos como «un saco roto».
Corrupción y narcotráfico: el trasfondo oscuro
El panorama se completa con un deterioro en la seguridad y la calidad institucional. El juez federal Herrera Piedrabuena confirmó la quema de 45 kilos de cocaína y admitió que las causas de narcotráfico «van en aumento». En el plano ético, el radical Julio Martínez volvió a la carga contra el modelo kirchnerista, difundiendo archivos sobre la obra pública: «Vos hiciste las cosas bien, Néstor te va a hacer cagar porque no pediste las coimas».
Así, La Rioja inicia el 2026 como un laboratorio de la crisis nacional: con un gobierno provincial atrincherado y dispuesto a todo, una oposición libertaria que mira al 2027, y una sociedad atrapada entre el ajuste, la falta de servicios y la disputa de sus dirigentes.





