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Danza de nombres en La Rioja: sin Menem en la boleta, el oficialismo define fórmulas cruzadas y Ricardo Herrera se encamina a Chilecito

Por Eduardo Nelson German · 31 de diciembre de 2025 · 17:34

En el peronismo dan por hecho que el titular de Diputados no competirá y bendecirá la fórmula Visconti-Moreno. Ante esto, el oficialismo provincial analiza convocar a elecciones para febrero de 2027, desatando una feroz interna sobre las reglas de juego: un sector resiste el cambio de sistema y exige primarias partidarias.

A falta de un año para el inicio del calendario electoral provincial, el tablero político de La Rioja se agita con definiciones estratégicas que anticipan una batalla de alto voltaje. En los laboratorios del peronismo ya dan por descontado un movimiento clave en la oposición: Martín Menem no buscará la gobernación en 2027. La decisión del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación de jugar en las grandes ligas nacionales abre el juego a una fórmula libertaria pura para el distrito, encabezada por el diputado nacional Gino Visconti y secundada por la chileciteña Carolina Moreno.

Este repliegue táctico de Menem hacia la superestructura nacional aceleró los tiempos en la Casa de las Tejas. El gobernador Ricardo Quintela baraja seriamente la posibilidad de adelantar las elecciones provinciales para febrero de 2027, buscando despegarse de cualquier arrastre nacional y capitalizar el control territorial.

La disputa por la «Ley de Lemas»

La ingeniería electoral es hoy el principal punto de fricción dentro del oficialismo. Ernesto Pérez, ministro de Producción y espada política del quintelismo, asegura puertas adentro que la contienda se resolverá mediante la Ley de Lemas. Este sistema permitiría al peronismo acumular votos de distintas vertientes para retener el poder sin necesidad de sintetizar una candidatura única.

Sin embargo, la propuesta encuentra una resistencia férrea en un sector del PJ tradicional, que se opone a cambiar las reglas según la conveniencia coyuntural y auspicia la realización de elecciones internas partidarias para legitimar los liderazgos, tal como se discutió en la reciente cumbre previa al Tinkunaco.

Danza de nombres y fórmulas cruzadas

Con el reloj corriendo, las especulaciones sobre los binomios oficialistas ganan fuerza. Dos fórmulas pican en punta en el borrador del PJ:

  • Teresita Madera – Rodrigo Brizuela y Doria: Un esquema que une a la actual vicegobernadora con el intendente de Chilecito, garantizando peso en los dos distritos más grandes.
  • Florencia López – Ernesto Pérez: Una opción que combina la representación legislativa nacional con el riñón del gabinete quintelista.

En este esquema, la figura de la diputada nacional Gabriela Pedrali parece desvanecerse, aunque en el peronismo nadie se atreve a descartar nada mientras Quintela tenga «la caja» y el manejo de los tiempos. Tampoco se descarta que el intendente capitalino, Armando Molina, intente jugar sus fichas en la discusión mayor. En el medio, el senador Fernando Rejal se consolida como el «pivot» necesario para articular estas posibles candidaturas y evitar fracturas expuestas.

La batalla por las intendencias

Donde el panorama parece más despejado es en la disputa por los gobiernos locales. En la Capital, es un «hecho» para la dirigencia que el ministro de Vivienda, Ariel Puy Soria, será el candidato a intendente, capitalizando su gestión en obra pública y territorio.

Por su parte, en la «Perla del Oeste», el oficialismo ya delinea la sucesión de Brizuela y Doria. La fórmula para la jefatura comunal de Chilecito estaría integrada por el secretario general de la Gobernación Ricardo Herrera y la secretaria de Tierras Irene Zárate Rivadera, buscando blindar el segundo bastión electoral de la provincia ante el avance de la oposición.