El presidente de la Cámara de Diputados abrió el 2026 con un informe lapidario sobre la gestión provincial; enumeró gastos millonarios en «fiascos» productivos y acusó al gobernador de desviar fondos que debían ir a salarios.
El conflicto entre la Nación y La Rioja sumó un nuevo capítulo de alto voltaje en el inicio del año. Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados y referente de La Libertad Avanza, difundió un detallado informe en el que expuso lo que denominó los «agujeros negros» de la administración de Ricardo Quintela. Con cifras en mano y un tono confrontativo, el legislador buscó desarticular el argumento provincial sobre la falta de envíos federales y aseguró que el dinero «siempre llegó, pero quedó en manos de los funcionarios y nunca en el bolsillo de los riojanos».
A través de un video que funcionó como una auditoría pública, Menem desglosó una lista de gastos que, según sus cálculos, suman cientos de millones de dólares desviados hacia empresas deficitarias, eventos deportivos organizados por familiares del poder y negocios sin retorno social.
La ruta del dinero: de aviones a vidrios fantasmas
El titular de la Cámara baja puso el foco en las SAPEM (Sociedades Anónimas con Participación Estatal Mayoritaria), banderas de la gestión local. El caso más resonante fue el de Alas de La Rioja: según Menem, la empresa aérea «gastó 98 millones de pesos por mes desde febrero del 22 hasta octubre del 23», acumulando un rojo superior a los 11 millones de dólares.
Otro punto crítico fue Vidrios Riojanos, un proyecto que data de 2013. «Le inyectaron más de 16 millones de dólares al inicio, otros 17 millones en 2017 y casi 7 millones más en 2022», detalló Menem, para luego rematar con una sentencia contundente: «Al día de la fecha no produjo un solo envase de vidrio». Además, apuntó a la estructura gerencial de la firma, vinculándola con la hermana de una conocida senadora de Aimogasta.
La lista de «despilfarros» productivos incluyó también la bodega estatal de altura (4 millones de dólares), las cabañas estatales Guaco (600.000 dólares) y el emprendimiento de plantines de un ministro, que demandó otros 4 millones de dólares.
«Pan y circo»: espectáculos y deporte
El informe dedicó un capítulo especial al uso de fondos para entretenimiento en una provincia con salarios estatales deprimidos. Menem cuestionó el gasto de 800.000 dólares en los shows de Tini Stoessel, Lali Espósito y Dady Brieva. «No tengo nada contra los artistas, pero el gobierno decidió gastar ese dinero en vez de ponerlo en el sueldo de los médicos, docentes y policías», disparó.
El deporte también quedó bajo la lupa. Menem denunció que mantener al Club Atlético Riachuelo en la Liga Nacional de Básquet le costó a la provincia 9,5 millones de dólares. A esto sumó los torneos de pádel internacionales, organizados —según su denuncia— por los «yernos del gobernador», con un costo de 900.000 dólares, y el auspicio de autos de carrera de «hijos de funcionarios» por más de un millón de dólares.
El default y la deuda del Parque Eólico
En el plano financiero, la acusación más grave giró en torno al Bono Verde y el Parque Eólico Arauco. Menem recordó que la provincia se endeudó en 300 millones de dólares para su construcción, pero luego vendió el activo por 170 millones. «Esos 170 millones no fueron para pagar la deuda, se perdieron, se fumaron. Y La Rioja sigue endeudada y en default», sentenció.
La defensa de la «motosierra» y el RIGI
Cerrando su alocución, Menem defendió la política fiscal de Javier Milei y contraatacó el relato del ahogo financiero. Aseguró que desde la asunción del libertario, La Rioja recibió fondos de coparticipación «por encima de la inflación».
También criticó la emisión de los «Chachos» (cuasimonedas) como una maniobra para «generar un clima de desestabilización» y lamentó que la provincia no adhiriera al RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones). «Si hay inversiones, hay trabajo privado y gente que no depende más del gobierno provincial», explicó, marcando la diferencia ideológica de fondo.
El mensaje final de Menem buscó interpelar directamente al ciudadano de a pie, intentando romper la hegemonía discursiva del quintelismo: «Plata siempre hubo. El tema es que la administran mal».





