El gobernador utiliza a su ministro de Producción para instalar el polémico sistema y evitar las internas partidarias; el rechazo de las bases peronistas y la fuerte embestida de Martín Menem y Gino Visconti, que exigen Boleta Única para frenar la «manipulación».
El laboratorio electoral de La Rioja vuelve a encender sus máquinas de ensayo. Acorralado por el cambio de época y la presión de una oposición que crece, el gobernador Ricardo Quintela decidió huir hacia adelante. A través de su ministro de Producción, Ernesto Pérez —convertido en vocero de las maniobras más audaces del «Gitano»—, el oficialismo lanzó la amenaza que sacude el tablero provincial: modificar la ley electoral para instaurar la Ley de Lemas.
La jugada no es ingenua ni técnica; es pura supervivencia política. Desde la Casa de las Tejas deslizan que el calendario electoral se adelantará drásticamente, fijando la disputa por la gobernación entre febrero y abril de 2027. El objetivo es claro: despegarse de cualquier arrastre nacional negativo y blindar el territorio antes de que la ola libertaria termine de romper el dique de contención del peronismo local.
La trampa y la rebelión del PJ
Sin embargo, el «globo de ensayo» lanzado por Pérez chocó con una pared inesperada: el propio Partido Justicialista. La estructura tradicional del peronismo riojano rechaza de plano la Ley de Lemas, un sistema vetusto que permite ganar al candidato más votado del lema más votado, aunque individualmente tenga menos sufragios que un rival.
El PJ entiende que la discusión de los liderazgos y las candidaturas del oficialismo se deben dar en elecciones internas. Los dirigentes territoriales ven en la Ley de Lemas una maniobra de la cúpula quintelista para «dedear» sucesores y licuar el poder de los caudillos locales, sumando votos de todos para que gane el elegido del Gobernador. «Quieren resolver en un escritorio lo que nosotros queremos resolver en las urnas partidarias», refunfuñan en las unidades básicas, donde la resistencia a la ingeniería electoral de Quintela crece día a día.
La ofensiva libertaria: fin a las «artimañas»
Mientras el peronismo se desangra en su interna de palacio, La Libertad Avanza (LLA) capitaliza el desorden institucional para marcar el contraste de modelos. El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, salió al cruce de la maniobra oficialista y expuso la degradación del sistema actual.
«Tenemos que seguir trabajando para tener BOLETA ÚNICA DE PAPEL en cada provincia y terminar con la trampa de las colectoras o los cientos de partidos en el mismo distrito que solo distorsionan la verdadera voluntad del electorado», disparó Menem. Su crítica apunta a la base del poder de Quintela: un esquema de colectoras infinitas que confunde al votante y fragmenta la oferta opositora. Si la Ley de Lemas se suma a este escenario, La Rioja retrocedería décadas en calidad institucional.
En la misma línea, el diputado nacional libertario Gino Visconti fue tajante al calificar las intenciones del gobierno provincial. «Cuando necesitás cientos de boletas y colectoras para ganar, no es democracia: es manipulación», sentenció.
Para la oposición, la discusión no es solo reglamentaria, sino moral. Visconti advirtió que «la boleta única es urgente en La Rioja para que, en el momento de votar, se refleje el deseo real de la gente y no se utilicen artimañas para perpetuarse en el poder».
Un final abierto
El escenario es de máxima tensión. Por un lado, un Gobernador que, mediante el ministro Pérez, amenaza con cambiar las reglas de juego a mitad del partido e instaurar un sistema que garantiza opacidad. Por el otro, un peronismo que exige internas para no morir asfixiado por el dedo de Quintela. Y enfrente, una oposición liderada por Menem que, con la bandera de la Boleta Única, promete desmantelar la «trampa» que sostiene la hegemonía provincial. La Rioja se encamina a un 2027 anticipado y de final incierto.





