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La Rioja se refugia en el CFI para financiar sus festivales y desafía la lógica del ajuste: «Es una decisión política defender la cultura como motor económico»

La secretaria de Culturas, Patricia Herrera, presentó la agenda de enero y febrero como un plan de salvataje para el consumo y el empleo local. Con la billetera nacional cerrada, la Provincia apuesta al financiamiento del Consejo Federal de Inversiones para sostener la «industria creativa» y ratificar que la cultura es «un derecho y un trabajo».

Ante la asfixia financiera que impone la macroeconomía nacional y el recorte de transferencias discrecionales, el gobierno de La Rioja decidió jugar una carta fuerte para mantener el circulante de dinero en el interior profundo: los festivales populares. Lejos de considerar estas celebraciones como un gasto superfluo —un punto de crítica constante desde la órbita libertaria—, la administración provincial, a través de su secretaria de Culturas, Patricia Herrera, ratificó el calendario de eventos como un «motor de la economía regional» financiado estratégicamente por el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

La funcionaria provincial definió la maniobra no solo como una agenda artística, sino como una «decisión política» de resistencia ante la crisis. El objetivo es claro: utilizar los recursos federales del CFI para inyectar liquidez en los departamentos a través del turismo y el consumo interno.

El CFI como garante del modelo

Herrera destacó que el acompañamiento del organismo federal es vital en este contexto. «Es muy importante que el Consejo Federal de Inversiones realice una fuerte apuesta con una mirada centrada en las industrias culturales y creativas como motor de la economía regional riojana», aseguró.

La estrategia busca contrarrestar la recesión activando lo que el gobierno denomina una «cadena de valor» que excede al artista sobre el escenario. Según la secretaria, «la música, la danza y las artes visuales, junto al trabajo de feriantes, emprendedores culturales, artesanos y artesanas, gastronómicos, técnicos y técnicas, constituyen una cadena de valor que genera empleo, circulación de recursos y oportunidades concretas para cientos de familias riojanas».

Cultura vs. Mercado: la batalla ideológica

El discurso oficial también trazó una línea divisoria ideológica respecto a la visión de la cultura como un mero bien de mercado. Para la gestión riojana, los festivales «lejos de ser hechos aislados, forman parte de un entramado de industrias culturales y creativas que dinamizan la economía regional y fortalecen el sentido de pertenencia».

Herrera fue contundente al defender el rol del Estado en la organización de estos eventos: «Acompañar y fortalecer los festivales populares junto al Consejo Federal de Inversiones es también una decisión política: la de defender la cultura como un derecho y como un trabajo, y como motor de una economía con sentido social y profundamente riojano».

En esa línea, planteó que «La Rioja se transforma en un gran escenario cultural en cada departamento» donde se activa «una economía que no excluye, que reconoce el trabajo creativo y pone en valor lo propio».

El desafío de la sostenibilidad y la agenda de verano

Más allá de la coyuntura, Herrera reconoció que el sector debe evolucionar para no depender exclusivamente de los subsidios a largo plazo. Señaló como desafío estratégico «avanzar hacia formatos laborales más sostenibles», con el fin de consolidar a la provincia como un «polo de desarrollo creativo de talento riojano y como un destino turístico cultural posible».
Con este esquema de financiamiento y defensa política, la provincia desplegó un calendario ambicioso que busca mover a miles de personas por todo el territorio durante los meses más calurosos del año.

La hoja de ruta del verano riojano

El calendario oficial, sostenido por esta ingeniería financiera, arranca con fuerza en enero y tiene su pico máximo en febrero con la Fiesta Nacional de la Chaya.

Enero: El arranque de la temporada
9 de enero: Festival del Dátil (Patquía).
10 de enero: Navidad en los Cerros (Chilecito), Festival del Algarrobal (Tama) y Festival Javier Cuero Vega (Anjullón).
15 de enero: Festival del Reencuentro (Olta) y Festival Navideño (Vinchina).
16 de enero: Festival de la Artesana Telera (Santa Bárbara, Chamical).
Del 16 al 18 de enero: Chayero Sanagasteño (Sanagasta).
17 de enero: Fiesta Regional del Cordero (Villa Castelli).
18 de enero: Fiesta Provincial del Turismo (San Blas de los Sauces).

Febrero: El mes de la Chaya
7 de febrero: Carnaval de la Plaza (Los Molinos), Chaya de la Quebrada (Aimogasta), Festival de la Tradición de los Llanos (Tama), Festival Nacional del Torrontés Riojano (Chilecito) y Festival Peón Viñador (Villa Unión).
Del 13 al 15 de febrero: Fiesta Nacional de la Chaya (La Rioja Capital).
14 y 15 de febrero: Carnavales (Villa Unión).
14 de febrero: Chaya del Terreno (Capital).
15 de febrero: Chaya de la Cuadra (Aimogasta).
21 de febrero: Topamiento del Cura Diablo (Famatina).

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