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Intriga en La Rioja: el plan de Quintela para “blindar” la sucesión, el regreso de Pedrali al gabinete y la resistencia interna al “círculo familiar”

La designación de Ricardo Herrera en la Secretaría General abre la puerta para que la diputada nacional asuma la cartera política en marzo. Luz Santángelo quedó relegada de la jefatura de gabinete. El gobernador impulsa la Ley de Lemas y el adelantamiento electoral, mientras el peronismo busca opciones fuera del “quintelismo” puro.

El tablero político de La Rioja cruje bajo los movimientos de un ajedrez que busca asegurar la supervivencia del oficialismo más allá de 2027. La reciente asunción de Ricardo Herrera al frente de la Secretaría General de la Gobernación no fue un simple enroque administrativo, sino la primera ficha de una jugada mayor: pavimentar el desembarco de la diputada nacional Gabriela Pedrali en el gabinete provincial.

Según confirmaron fuentes inobjetables del entorno gubernamental, la llegada de Herrera se gestó gracias a su “buen diálogo” y sintonía política con Pedrali. El plan maestro contempla que la legisladora abandone su banca en el Congreso para asumir en marzo como flamante ministra de Gobierno (o Interior, según el diseño final), convirtiéndose en la jefa política del territorio.

Esta maniobra dejó heridos en el camino. Luz Santángelo, actual secretaria de Comunicación y figura del riñón quintelista, vio frustradas sus aspiraciones: “Se ilusionaba con ser secretaria General de la Gobernación o Jefa de Gabinete”, confiesan en los pasillos de la Casa de las Tejas, admitiendo que la funcionaria quedó relegada en el reparto de poder real.

Ingeniería electoral: Ley de Lemas y adelantamiento

Mientras rearma su equipo, el gobernador Ricardo Quintela define las reglas del juego para la contienda que viene. El ministro de Producción, Ernesto Pérez —sobrino político y operador judicial del mandatario—, ya lanzó públicamente la propuesta de restablecer la Ley de Lemas. El objetivo es claro: acumular votos de distintas facciones para evitar una dispersión que beneficie a la oposición.

En paralelo, la estrategia del quintelismo apunta a adelantar las elecciones provinciales para los meses de febrero o abril. La orden es “dejar sin chance a La Libertad Avanza”, desacoplando los comicios locales del escenario nacional, donde los libertarios mantienen una intención de voto alta.

El futuro de Quintela: de la Rosada al Congreso

El gobernador riojano no oculta su juego nacional, aunque baraja dos destinos muy distintos. Su “sueño” máximo sigue siendo competir por la Presidencia en representación del peronismo federal. Sin embargo, el pragmatismo se impone: en el PJ local “descuentan que Javier Milei logrará la reelección”. Ante este escenario, el plan B de Quintela es encabezar la lista de diputados nacionales para liderar un bloque opositor duro y garantizarse fueros y vigencia política.

Para su sucesión en la provincia, la “bendición” se reduce a dos nombres de su máxima confianza: el intendente capitalino Armando Molina o la propia Gabriela Pedrali.

“Morir con las botas puestas”

El estilo de conducción de Quintela se radicaliza. Quienes lo conocen desde sus tiempos de intendente aseguran que “gobierna como ya lo hizo en la municipalidad y morirá con las botas puestas”. Bajo esta lógica de confrontación, el mandatario decidió que “no le interesa abrir un diálogo con el gobierno nacional”.

La administración provincial se prepara para un año de resistencia financiera, dependiendo exclusivamente de la coparticipación federal de impuestos. Esos fondos automáticos son los que hoy le posibilitan pagar los sueldos estatales y, fundamentalmente, “mantener a su tropa” militante contenida.

Sin embargo, el frente interno no está cerrado. Fuera del anillo de “la familia y amigos” que hoy controla los resortes del poder, un sector creciente del peronismo comenzó a hablar de “otros nombres” para la gobernación. La disidencia interna busca construir una alternativa que no esté atada al destino del quintelismo, anticipando una posible fractura si el gobernador insiste en cerrar las listas con su círculo íntimo.

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