Un relevamiento del Isepci junto a Libres del Sur reveló el impacto de los precios en los comercios de cercanía. El rubro carnes fue el que más se encareció, rozando el 60% de aumento interanual. Cuánto dinero se necesita hoy para no caer en la indigencia.
El costo de vida en La Rioja sufrió un fuerte ajuste durante el último año, golpeando especialmente a los sectores medios y bajos. Según un informe presentado por el Isepci en conjunto con Libres del Sur, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró un aumento acumulado del 35,64% durante el 2025, una cifra que obligó a los hogares a reconfigurar drásticamente sus presupuestos.
El relevamiento, encabezado por el dirigente Lucas de la Fuente, monitoreó la evolución de precios de 57 productos esenciales en comercios de cercanía de la ciudad capital. Los datos son contundentes: para comer lo mismo que hace un año, una familia riojana debió sumar más de $151.520 extras a sus gastos mensuales en diciembre.


Los números de la indigencia y la pobreza
El informe traza con claridad las líneas de ingresos necesarias para subsistir. Una familia tipo (dos adultos y dos menores) que en diciembre de 2024 precisaba $425.152 para alimentarse, en el último mes de 2025 necesitó $576.677,27 para adquirir exactamente los mismos productos indispensables. Quienes no alcanzan este monto son considerados técnicamente «indigentes».
Sin embargo, la vara es mucho más alta si se contempla la Canasta Básica Total (CBT), que además de alimentos incluye servicios, transporte y vestimenta. En La Rioja, este indicador alcanzó el $1.297.523,86.
Esto significa que un hogar con ingresos inferiores a ese casi 1,3 millones de pesos quedó posicionado bajo la línea de pobreza. El aumento interanual de la canasta total fue de $328.175,85, reflejando el encarecimiento generalizado de la vida cotidiana.
La carne, el motor de la suba
Al desglosar los aumentos por rubros, el informe destaca un dato preocupante sobre la dieta de los riojanos. Las «Carnes» no solo implicaron el mayor gasto en alimentación (representando el 49,06% del costo total de la canasta), sino que también fue el sector que más aumentó.
Este rubro sufrió un alza cercana al 60% interanual, con una aceleración de precios concentrada principalmente en la segunda mitad del año. Por debajo de la carne se ubicaron los aumentos en verdulería (aproximadamente 30%) y el sector de almacén (21%).






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