El gobernador eligió el complejo de Sanagasta para su reaparición política tras el descanso. En un almuerzo distendido pero de alto voltaje político, bajó línea a la tropa legislativa y municipal: la unidad es innegociable para sobrevivir al recorte de Milei y sostener el proyecto de poder en un año marcado por el déficit y la deuda.
El domingo al mediodía, el Complejo de Huaco en Sanagasta dejó de ser un sitio de esparcimiento para convertirse en el búnker del peronismo riojano. Recién llegado de sus vacaciones, Ricardo Quintela convocó a un cónclave urgente con su círculo rojo para marcar el terreno de lo que él mismo definió como un «año complicado».
Lejos de la formalidad de la Casa de las Tejas, el encuentro tuvo el tono de una reunión de «mesa chica» ampliada.
Asistieron los funcionarios más allegados al mandatario, junto a un grupo selecto de intendentes y diputados que conforman la columna vertebral de su armado territorial. Entre empanadas y un clima que se pretendió relajado, la rosca política giró en torno a una sola obsesión: cómo abroquelar la gestión ante la tormenta económica que se avecina.
La orden de Huaco: resistir y gestionar sin plata
El gobernador bajó un mensaje claro a sus alfiles: la interna debe subordinarse a la supervivencia. Quintela sabe que el 2026 no dará tregua. Los números que maneja su equipo económico, y que sobrevolaron la mesa del domingo, son lapidarios. La provincia enfrenta un escenario inédito de fragilidad, tras cerrar el tercer trimestre de 2025 con un déficit financiero de más de 4.400 millones de pesos, rompiendo la racha de superávits de años anteriores.
La preocupación central que el mandatario compartió con los intendentes es la falta de oxígeno para la obra pública, históricamente la herramienta de gestión por excelencia de los jefes comunales.
La Inversión Real Directa de la Nación en La Rioja se desplomó un 99,1% en términos reales respecto a 2023. «No hay plata para cemento, hay que hacer política con el cuerpo», fue la síntesis que se llevaron los dirigentes presentes.
El fantasma de la deuda
Mientras el ambiente en Sanagasta intentaba mostrar distensión y camaradería, la realidad financiera imponía su peso. Quintela necesita a sus diputados alineados para votar las leyes de emergencia que sean necesarias. La Rioja carga con una mochila pesadísima: es la segunda provincia más endeudada del país en relación con sus ingresos (56,4%), y el 95,1% de esa deuda está en dólares.
Cualquier movimiento del tipo de cambio nacional impacta directo en la línea de flotación del gobierno provincial.
Unidad para el frente interno
El almuerzo en Huaco sirvió también para medir lealtades antes de los inminentes cambios de gabinete que Quintela tiene en carpeta. Con la presencia de los «más allegados», el gobernador ratificó su liderazgo y buscó cerrar filas ante los rumores de cortocircuitos internos.
La postal del domingo fue el primer acto reflejo del «Gitano» tras el descanso: rodearse de la tropa propia, mostrar volumen político con los intendentes del interior y preparar a su equipo para gobernar en el desierto financiero que propone Javier Milei, apostando a que la «relajación» del encuentro en Sanagasta sirva de combustible anímico para la dura batalla que comienza este lunes.





