La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios y necesita llegar al «número mágico» de 37. Los legisladores riojanos, agrupados en el bloque Convicción Federal, son la llave que busca el Gobierno para garantizar la mayoría. La negociación fina arranca el lunes 26
El Gobierno nacional ha puesto en marcha la maquinaria política para conseguir la aprobación de la reforma laboral en el Senado, y todas las miradas apuntan al norte del país. Con una base de 21 senadores propios, La Libertad Avanza (LLA) necesita tejer alianzas urgentes para alcanzar los 37 votos necesarios. En este poroteo, los senadores de La Rioja se han convertido en piezas codiciadas y determinantes para inclinar la balanza.
La estrategia del ministro del Interior, Diego Santilli, consiste en una ronda de negociaciones con los gobernadores para que sean ellos quienes bajen la línea a sus legisladores. Sin embargo, la Casa Rosada sabe que la ecuación no es lineal: el poder de fuego de los mandatarios provinciales no siempre se traduce automáticamente en votos en el recinto.
El rol clave del bloque riojano
El foco de la negociación está puesto en el interbloque federal, específicamente en el espacio denominado Convicción Federal. Este bloque agrupa a senadores que se independizaron de la conducción kirchnerista dura y que representan a provincias como Catamarca, Tucumán, Jujuy, San Luis y, fundamentalmente, La Rioja.
Para el oficialismo, estos legisladores son los interlocutores válidos dentro del espectro peronista. A diferencia del bloque de Unión por la Patria, que mantiene una postura de rechazo cerrado, los integrantes de Convicción Federal han mostrado disposición a negociar en función de los intereses de sus provincias.
La situación de los representantes riojanos es particular. Saben que sus votos valen doble en un escenario de paridad. Por eso, y anticipando que la presión será máxima sobre el filo de la votación, aprovecharon para tomarse vacaciones esta semana. Según trascendió, el acuerdo es «aterrizar» en el Senado el próximo lunes 26 de enero para comenzar el punteo fino de los artículos.
Negociación contra reloj
La encargada de llevar el diálogo directo con los senadores, Patricia Bullrich, también ha organizado su agenda en función de estos tiempos. Mientras mantiene una mesa técnica activa a través de su asesora, Josefina Tajes, para discutir cuestiones puntuales con los asesores de las bancadas federales, se prepara para recibir a los legisladores riojanos y del resto del bloque federal a partir de la próxima semana.
El Gobierno trabaja sobre una hipótesis de máxima de 44 votos posibles (sumando a todo el arco no kirchnerista), pero sabe que el número real es mucho más ajustado. La Rioja aparece allí como un distrito «bisagra»: si sus senadores acompañan, la reforma sale; si se alinean con la oposición dura, el proyecto podría naufragar.
El mapa de apoyos y la dispersión
Mientras el oficialismo asegura el acompañamiento de los senadores del PRO (aunque con matices en el caso de Chubut) y gran parte de la UCR, la dispersión en las bancadas provinciales obliga a una negociación «voto a voto».
En el caso del radicalismo, la mayoría responde a sus gobernadores (como los mendocinos de Alfredo Cornejo o los correntinos de Gustavo Valdés), pero en el peronismo federal la situación es más fluida. Los senadores riojanos, al igual que sus pares de Salta o Misiones, pondrán sobre la mesa la situación financiera de la provincia y el impacto de los cambios en la coparticipación antes de levantar la mano.
El lunes 26 será el «Día D». El oficialismo espera que el retorno de los senadores riojanos a Buenos Aires marque el inicio del acuerdo definitivo para convertir en ley la reforma laboral.





