Economía

Empleo, salarios y nuevas modalidades: qué se espera para el mercado laboral de La Rioja en 2026

Por Eduardo Nelson German · 19 de enero de 2026 · 20:45

Luego de un año de fuerte ajuste y caída del poder de compra, el sector privado provincial se prepara para una etapa de «cautela activa». La minería y la energía aparecen como los motores de la recuperación hacia el segundo semestre, mientras se redefinen los esquemas de trabajo híbrido

La Rioja transita el 2026 en un escenario inédito para los últimos años: con una macroeconomía nacional que empieza a mostrar señales de estabilización y una inflación que desacelera, las empresas locales navegan entre la esperanza de la reactivación y la realidad de una microeconomía todavía golpeada.

Luego de un 2025 dominado por el retroceso de la actividad y la pérdida de puestos de trabajo, el mercado laboral riojano ingresa en una etapa de cautela, donde las decisiones de contratación se reconfiguran bajo tres consignas: prudencia, selectividad y foco en la eficiencia.

Si bien la fase más aguda del ajuste parece haber quedado atrás —luego de un primer trimestre de 2025 donde la destrucción de empleo superó a la creación—, la recuperación no será inmediata ni homogénea. Según proyecciones basadas en informes del Ieral de la Fundación Mediterránea y consultoras privadas, la dinámica en la provincia para los próximos meses estará marcada por una reactivación lenta, dependiente de sectores clave como la minería y la energía, mientras que el comercio y los servicios aguardan una mejora en el poder adquisitivo de los salarios.

La minería, la gran apuesta para el empleo local

Uno de los datos más relevantes para la provincia es el rol que jugará la industria extractiva. Mientras que el comercio y la gastronomía —sectores intensivos en mano de obra— continúan golpeados por la baja del consumo, la minería asoma como uno de los grandes motores de empleo genuino para el mediano plazo.

Proyectos en etapas avanzadas en La Rioja, al igual que en San Juan y el norte del país, anticipan que hacia fines de 2026 podrían comenzar procesos de búsqueda de personal más intensivos. Este fenómeno es crucial para la provincia, ya que no solo impactará en la cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos, sino también en el nivel salarial promedio, que en este sector suele ubicarse muy por encima de la media del resto de las actividades.

A esto se suma la expectativa en el sector de la construcción y los servicios inmobiliarios, que muestran tímidas señales de reactivación apalancadas por una mayor previsibilidad y la esperanza de inversiones en infraestructura energética.

Salarios: una carrera desde atrás

La gran incógnita para los trabajadores riojanos sigue siendo el bolsillo. La búsqueda de un segundo empleo y la caída en las ventas minoristas son la foto actual de salarios que perdieron la carrera contra la inflación en 2025.

Según relevamientos de consultoras de recursos humanos como Perfil Humano, el 70% de las empresas ajustó salarios por debajo de la inflación el año pasado. Para este 2026, no se prevé en el corto plazo una recuperación del salario real que supere significativamente a los precios. La estrategia de las pymes y grandes empresas locales será «administrar los ajustes»: la desaceleración de la inflación reduce la urgencia de aumentos mensuales, pero también limita el margen para otorgar subas que recomongan lo perdido.

El fin del «home office» universal

En cuanto a las modalidades de trabajo, La Rioja no es ajena a la tendencia nacional de repensar la flexibilidad. Si bien el trabajo remoto se consolidó en ciertos perfiles profesionales y administrativos, el 2026 marca un retorno a la presencialidad estratégica.

Muchas organizaciones están dejando atrás el trabajo remoto pleno para avanzar hacia esquemas de tres o cuatro días presenciales por semana. En una provincia donde el empleo público y el industrial tienen un peso específico fuerte y requieren presencia física, el sector de servicios y administrativo privado se alinea con la idea de que la oficina es necesaria para fortalecer la cultura organizacional y la coordinación de equipos.

La flexibilidad ya no será un beneficio universal («café para todos»), sino un acuerdo que se gana con resultados y cumplimiento de objetivos.

Expectativas de contratación: cautela activa

¿Van a contratar las empresas riojanas este año? La respuesta es sí, pero con condiciones. No se espera un «boom» de empleo, sino una reactivación prudente. Las contrataciones serán selectivas: se buscarán cubrir posiciones críticas, técnicas o comerciales que ayuden a vender más, más que un crecimiento en la dotación total de las compañías.

La expectativa de una reforma laboral a nivel nacional también juega su partido. Si bien no se la ve como un disparador automático de empleo, los empresarios locales esperan que brinde un marco de mayor seguridad jurídica y menores costos de desvinculación, lo que podría reducir el «miedo a contratar» una vez que la economía real empiece a traccionar.

En síntesis, el 2026 en La Rioja será un año de transición: con la minería como promesa de futuro y el comercio peleando el día a día, el mercado laboral buscará consolidar su estabilidad para traducirla, gradualmente, en empleo de mayor calidad.