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A un año del fin del cepo: el dólar no se disparó, el BCRA acumuló reservas y los que pronosticaron el apocalipsis guardan silencio

El presidente Javier Milei conmemoró este martes el primer aniversario de la eliminación del cepo cambiario con un balance contundente: reservas acumuladas, estabilidad del tipo de cambio y una interpelación directa a quienes vaticinaron una crisis que nunca llegó. «Le devolvimos a los argentinos el derecho a decidir sobre su propio dinero», afirmó.

Un año atrás, el 14 de abril de 2025, el Gobierno nacional levantaba el cepo cambiario en una decisión que partió en dos el debate económico argentino. Los que auguraban una corrida inmediata, una devaluación descontrolada y el colapso del programa económico dominaban los titulares. Un año después, Javier Milei salió a hacer el balance con una contundencia que no deja margen para la ambigüedad.

«El dólar no se disparó. El BCRA acumuló una gran cantidad de reservas. Hubo y hay rachas históricas de compras de dólares por parte del Banco Central», escribió Milei en su cuenta de X, en un mensaje que circuló masivamente este martes y que el propio mandatario firmó con su ya característica estética de combate cultural.

El cepo como símbolo de una era

Para el presidente, el cepo cambiario no fue simplemente una política económica equivocada: fue una herramienta de control, saqueo y empobrecimiento que el kirchnerismo utilizó durante años para administrar la escasez de dólares a costa de los ciudadanos. «Obligaban a liquidar los dólares al precio que ellos decidían, fijaban el tipo de cambio desde su escritorio y enviaban a la gente a los mercados paralelos», señaló, recordando el ecosistema de cotizaciones paralelas —blue, MEP, contado con liquidación— que durante años definió la vida cotidiana de empresas, ahorristas y exportadores.

La denuncia va más lejos: mientras el sistema de controles cambiarios operaba, «los degenerados fiscales del régimen y sus amigos vaciaban el Banco Central», afirmó Milei, apuntando directamente a la gestión de reservas durante los gobiernos kirchneristas.

Convicción como variable económica

Uno de los párrafos más reveladores del mensaje presidencial no habla de cifras sino de política: «Levantar el cepo requería algo que la política argentina perdió hace muchas décadas: convicción». La frase sintetiza la narrativa con la que el oficialismo construyó su identidad económica —la idea de que el problema argentino no era técnico sino de voluntad política— y la proyecta sobre la decisión más arriesgada del año de gestión.

«Nosotros sabíamos que como nuestro programa era y sigue siendo sólido no iba a haber crisis», agregó, en una defensa del esquema macroeconómico que incluye equilibrio fiscal, apertura comercial y desregulación como pilares que, en la lectura oficial, fueron los que sostuvieron la transición sin turbulencias.

El silencio de los profetas del caos

El tono del mensaje presidencial reserva su cuota más ácida para quienes, desde la prensa y la oposición, anticiparon un escenario catastrófico. «A pesar de la campaña de miedo de los periodistas ensobrados y los profetas del caos de siempre, el dólar no se disparó», escribió Milei, en una interpelación que no nombra a nadie pero que todos en el ecosistema político y mediático saben a quiénes apunta.

«Los mismos que pronosticaron el apocalipsis hoy guardan silencio. Como siempre», cerró esa línea argumental, convirtiendo el aniversario del cepo en una nueva ronda del combate cultural que el presidente libra en paralelo a la gestión económica.

Una declaración de principios, no una medida técnica

Milei eligió definir el levantamiento del cepo no en términos macroeconómicos sino filosóficos: «La salida del cepo no fue una medida técnica. Fue una declaración de principios. Le devolvimos a los argentinos el derecho a decidir sobre su propio dinero. Eso es libertad. No en abstracto, sino en los hechos.»

La distinción es relevante porque anticipa cómo el oficialismo buscará capitalizar electoralmente el aniversario de cara al ciclo 2027: no como un logro de gestión medible en reservas o tipo de cambio, sino como la restitución de una libertad individual que el Estado había confiscado. Un argumento que conecta con el núcleo duro del votante libertario pero que también aspira a interpelar a sectores más amplios que padecieron durante años las restricciones cambiarias en su vida cotidiana.

Un año después del 14 de abril de 2025, el cepo cambiario es historia. El debate sobre sus consecuencias, en cambio, recién empieza.

Fuente: Javier Milei (@JMilei) en Twitter/X — 14 de abril de 2026.

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