A pesar de haber calificado la reforma como un retroceso días atrás, el exgobernador no asistió a la votación en Diputados. Su ausencia en una jornada clave para el país y el peronismo riojano dispara sospechas sobre su relación con el armado de Quintela.
La madrugada del 20 de febrero de 2026 dejó una imagen confusa para el peronismo de La Rioja. Mientras la Cámara de Diputados aprobaba la Ley de Modernización Laboral, el acta de votación confirmó la ausencia de Sergio Casas. El «faltazo» del exmandatario resultó llamativo no solo por la relevancia de la ley, sino porque la sesión coincidió con el día de su cumpleaños, lo que generó inmediatas lecturas sobre si se trató de un retiro por festejos personales o una maniobra política de mayor calado.
Un discurso combativo que no llegó al recinto
Lo más sorprendente de la inasistencia de Casas es que, apenas 48 horas antes, había mantenido un discurso de fuerte confrontación contra la iniciativa. El 18 de febrero, el legislador fue tajante en sus redes sociales al advertir que la reforma no era una cuestión técnica, sino una «definición política».
En aquel momento, Casas dejó sentada su postura con definiciones claras:
- Sostuvo que la reforma obliga a elegir entre proteger a los trabajadores o beneficiar a quienes concentran el poder económico.
- Afirmó que la historia demuestra que, cuando se flexibiliza el régimen, el trabajador pierde y el país se debilita.
- Ratificó su compromiso con la justicia social y la defensa de las conquistas históricas del movimiento obrero.

¿Estrategia de Quintela o distancia por «ninguneo»?
Pese a que Casas piensa igual que el gobernador Ricardo Quintela respecto a enfrentar el modelo de Javier Milei —incluso avalando el destino de millonarios fondos públicos para una eventual proyección presidencial del mandatario local—, su ausencia en el Congreso abre interrogantes sobre la unidad del bloque.
Existen dos versiones que circulan con fuerza en los pasillos de la política riojana:
- La jugada de Quintela: Que la ausencia haya sido pactada como una forma de no convalidar el quórum o por una estrategia de negociación mayor.
- El desplante personal: Que Casas sienta el «ninguneo» del peronismo local, especialmente tras las fotos de unidad en Chilecito donde figuras como Teresita Madera y Rodrigo Brizuela y Doria acapararon el protagonismo de cara a la sucesión provincial.
Mientras Martín Menem celebra la media sanción como el fin de un sistema que «empujó a millones a la informalidad», el silencio de Casas en el momento de la votación deja al descubierto las tensiones internas de un peronismo que, aunque discursivamente unido contra el ajuste, muestra fisuras en el campo de batalla legislativo.






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