Un reciente informe de la ONG Argentinos por la Educación advierte que La Rioja se encuentra entre las jurisdicciones más comprometidas del país para el ciclo lectivo 2026. Aunque se alcanzaría el mínimo de horas, la escasez de días efectivos y el ausentismo agravan una deuda estructural.
El inicio del ciclo lectivo 2026 vuelve a poner sobre la mesa una problemática crónica del sistema educativo argentino, y La Rioja es una de las provincias más afectadas. Según el último relevamiento de la ONG Argentinos por la Educación (AxE), una gran mayoría de los estudiantes riojanos no logrará cumplir con el calendario establecido por el Consejo Federal de Educación.
El escenario en La Rioja
El informe, titulado “Calendarios escolares 2026: horas de clases y planificación provincial del año escolar”, arroja datos preocupantes para la provincia:
- Déficit de días: Siete de cada diez alumnos en La Rioja (al igual que en Santa Cruz y Tucumán) no alcanzarán el piso mínimo de 190 días de clases pautado a nivel nacional.
- Cumplimiento de horas: A pesar de no llegar a los 190 días, la provincia se encuentra dentro del grupo de 14 jurisdicciones que sí lograrían completar el piso anual de 760 horas de reloj para el nivel primario (calculado sobre jornadas simples, extendidas o completas).
Un retroceso a nivel nacional
La situación de La Rioja se enmarca en un contexto de caída generalizada en todo el país. Mientras que en años anteriores la tendencia mostraba una leve mejora (pasando de un promedio de 178 días en 2020 a 187 en 2024), las proyecciones para 2026 son desalentadoras.
Para este año, solo tres provincias lograrán cumplir la meta de los 190 días: Santiago del Estero, San Luis y Mendoza. A esto se le suma el impacto de las habituales huelgas docentes, que año a año terminan recortando aún más los calendarios planificados por los ministerios provinciales.
El problema invisible: el ausentismo y la falta de datos
Más allá de lo que dicten los calendarios oficiales, los especialistas advierten sobre una segunda barrera que impide el aprendizaje efectivo: el ausentismo crónico.
Desde AxE señalan que existe una grave carencia de bases de datos nacionales que midan con precisión la asistencia real a las aulas. Sin este monitoreo, hablar de «190 días» termina siendo una meta teórica.
Al respecto, Teo Saralegui, coordinador de Investigación e Incidencia Pública de la Asociación Conciencia, destaca un punto clave para entender la crisis:
«La asistencia regular a la escuela es uno de los predictores más sólidos para analizar logros educativos, por encima de resultados previos en las evaluaciones estandarizadas de aprendizaje».
La brecha entre los días planificados en La Rioja y los días efectivamente dictados y cursados revela que cualquier reforma educativa necesitará, antes que nada, asegurar que los alumnos y los docentes pasen el tiempo necesario dentro del aula.





