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El peronismo rearma sus filas en el Concejo Deliberante frente al desgaste de la gestión y la sombra de una nueva fuga opositora

Ariel Hernández, dirigente de extracción textil, asumirá la banca que dejó Alberto Centeno para oxigenar el Ejecutivo municipal. El recambio oficialista se concreta en un momento de fragilidad urbana tras los temporales y coincide con el rearme político de Felipe Álvarez, quien capitaliza las grietas libertarias y amenaza con quebrar la mayoría automática del intendente Armando Molina.



En la política, los movimientos de piezas legislativas rara vez responden a meras formalidades administrativas. El enroque que el oficialismo de la capital riojana concretará este miércoles en el Concejo Deliberante es, en realidad, un síntoma del complejo momento que atraviesa la gestión del intendente Armando Molina, urgida por oxigenar su gabinete y, al mismo tiempo, blindar su tropa frente a un escenario legislativo que se vuelve cada día más hostil.

La asunción de Ariel Hernández, un dirigente de cuna peronista y estrechamente vinculado al golpeado sector textil, en reemplazo de Alberto Centeno —quien salta al Ejecutivo como secretario de Gobierno— marca un intento de la intendencia por mantener la cohesión de su bloque. Sin embargo, el nuevo edil aterriza en una banca caliente, rodeado por el malestar ciudadano frente a los déficits de infraestructura y acorralado por una oposición que huele sangre.

Un sinceramiento incómodo ante la crisis urbana

El perfil de Hernández anticipa una agenda volcada a la defensa de las bases trabajadoras, en un contexto económico asfixiante. «Mi labor fue de representar a los trabajadores y me voy a enfocar en cuáles son los temas que se relacionan con ellos», adelantó el flamante concejal.

No obstante, su ingreso a la escena pública municipal estuvo marcado por un rapto de sincericidio que expone las falencias de la administración que debe defender. Al evaluar el estado de la capital tras el severo temporal del último jueves, Hernández reconoció las limitaciones de la gestión de Molina: «El Intendente levantó un poco más la ciudad, pero hay calles que como anoche no se pueden transitar y es muy peligroso».

Esta admisión, inusual para un oficialismo acostumbrado a la disciplina discursiva, refleja la imposibilidad de tapar el sol con las manos frente a una crisis de servicios públicos que erosiona el capital político de la intendencia en los barrios.

El fantasma de Álvarez y el riesgo de la mayoría automática

El recambio oficialista no ocurre en el vacío. Hernández llega a un Concejo Deliberante donde las placas tectónicas acaban de moverse con fuerza. La reaparición en la escena local de Felipe Álvarez, con miras a la gobernación en 2027, ha configurado un nuevo mapa de poder que encendió todas las alarmas en el «armandismo».

Bajo el sello «Por La Rioja», Álvarez logró articular un bloque de tres concejales que quiebra el letargo opositor. A la banca que ya ocupaba Carlos Roncoroni (proveniente del PRO), se sumaron Karina Molina y Ángel Avila, dos ediles que ingresaron por La Libertad Avanza pero que terminaron marginados por el espacio de Martín Menem. Esta fuga no solo desnuda la orfandad política del oficialismo nacional en el territorio, sino que crea un imán peligroso para el propio peronismo.

Y es aquí donde radica el verdadero desafío para el bloque que ahora integra Hernández: el miedo a la sangría interna. Hasta ahora, el intendente Molina manejaba el recinto con una cómoda mayoría automática, dándose el lujo de ignorar los reclamos de sus propios concejales. Sabían que un salto del peronismo hacia La Libertad Avanza era ideológicamente inviable.

Pero la creación de «Por La Rioja» cambia la ecuación. Al presentarse como un espacio provincial, con anclaje desarrollista y capaz de contener a dirigentes peronistas desencantados, se convierte en una vía de escape atractiva para los heridos del oficialismo. Mantener la disciplina en el bloque para no perder el control legislativo será, de ahora en más, la tarea más ardua para Hernández y el resto de la bancada que responde al Palacio Municipal.


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