El blanqueo de las máximas aspiraciones del hijo del gobernador y el posicionamiento de la diputada nacional —madre de sus hijos— abren un fuerte interrogante sobre la estrategia del oficialismo. ¿Se encamina la provincia hacia una «fórmula de puros» o es una maniobra para limar a Teresita Madera y Florencia López? El peronismo sin rumbo ante el avance libertario.
A medida que se acerca el 2027, La Rioja vive un experimento político singular: un gobernador, Ricardo Quintela, que ya no puede reelegirse porque se lo impide taxativamente la Constitución de la Provincia y que ha comenzado a pivotar hacia la construcción de su propio futuro nacional. El drama real no es que el Justicialismo tenga varios candidatos a gobernador; es que la dispersión de liderazgos y la irrupción del círculo íntimo del mandatario en la grilla sucesoria amenazan con fragmentar el voto oficialista frente a una oposición libertaria en pleno crecimiento.
Ricardo Quintela apostó su juego al presidencialismo. «Federales Somos Todos», el movimiento que edificó a lo largo de los últimos meses, lo catapultó desde la gobernación de una provincia asfixiada financieramente hacia una franja de negociación en el tablero nacional, tejiendo una alianza estratégica con Axel Kicillof.
Sin embargo, esta proyección nacional deja al peronismo local en un escenario de atomización absoluta, donde el ingreso de su propia mesa familiar a la cancha electoral dinamitó la aparente calma que intentaba sostener la dirigencia tradicional.
La irrupción de la mesa chica: Pedrali y Jerónimo en carrera
Al lote de candidatas que venían caminando la provincia —la senadora nacional Florencia López con su fuerte estructura territorial en el interior, y la vicegobernadora Teresita Madera con el control del aparato institucional y la cercanía al manejo fiscal— se sumaron dos nombres del riñón biológico y político del gobernador que cambiaron drásticamente las reglas del juego.
Por un lado, el ingeniero Jerónimo Quintela, presidente de Edelar e hijo del mandatario, rompió el molde técnico de su gestión y blanqueó abiertamente sus intenciones: «Si dependiera de mí, genera a lo que más puedo aspirar hoy en día es a la gobernación. Asurco un camino largo, pero aspiro a la gobernación como cualquier político», disparó, instalando un recambio generacional con sello propio.
Por el otro, la diputada nacional Gabriela Pedrali, cuya centralidad política y biografía familiar —ser la madre de los hijos de Ricardo Quintela— la posiciona como una rival interna de peso pesado. Pedrali intenta construir su postulación validando el modelo de «La Rioja productiva», apalancada en su paso por el Ministerio de Desarrollo Social y buscando perfilarse con cierto aire de autonomía frente al desgaste de las estructuras tradicionales de la capital.
Ante este panorama, en los pasillos de la política riojana cobró fuerza una pregunta inevitable: ¿Se encamina el oficialismo hacia una fórmula Quintela-Pedrali de pura cepa «quintilista» para retener el control total del esquema provincial, o se trata simplemente de una estrategia digitada para «bajarle el precio» y limar las aspiraciones de Teresita Madera y Florencia López? En el ajedrez del PJ, la multiplicidad de opciones del mismo riñón suele ser una herramienta para disciplinar y licuar las ambiciones de los dirigentes externos.
Tres mujeres en pugna y Menem armando desde la Cámara Baja
Mientras el peronismo dirime sus tensiones de sangre y poder en una suerte de juego a las escondidas donde nadie termina de oficializar su postulación, la oposición capitaliza la falta de coordinación oficialista. En la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem no ha estado ocioso. El presidente del cuerpo ha reconvertido su capital político nacional en un movimiento provincial que ya tiene nombre y candidato definido: el diputado nacional Gino Visconti, consolidado como el abanderado de La Libertad Avanza para la gobernación riojana en 2027. Visconti representa el perfil que buscaba la Casa Rosada para el distrito: alineamiento sin fisuras con las prioridades de Javier Milei y funcionalidad burocrática.
Las prioridades de la Nación, justamente, son el punto de quiebre absoluto con la provincia. Mientras Milei exige la implementación de la Boleta Única de Papel, el gobierno de La Rioja responde reclamando adelantos de coparticipación para desestresar las cuentas públicas, obteniendo como contrapartida un estricto silencio presupuestario y la retención de los fondos extracoparticipables.
Ante la impotencia financiera y la amenaza electoral de los libertarios, el peronismo local comenzó a barajar su última carta de supervivencia: la rehabilitación de la Ley de Lemas y el consecuente adelanto de las elecciones provinciales. Si logra imponer esta ingeniería, el PJ podría ejecutar su maniobra más clásica: permitir que múltiples candidatos (Madera, López, Pedrali o Jerónimo Quintela) compitan por separado, acumulen la totalidad de sus votos bajo el lema general del «Peronismo» y logren retener una provincia que, bajo un sistema electoral tradicional, hoy correría un serio riesgo de derrota.