El gobernador riojano designó a Valeria Antenucci al frente de los espacios públicos, un área sensible que cruza la gestión provincial con el municipio del intendente Armando Molina. El pedido para bautizar un paseo con el nombre del histórico dirigente peronista.
En el peronismo de La Rioja, la administración del espacio público urbano nunca fue un asunto menor ni puramente ornamental; funciona, desde hace años, como una vidriera central de la ingeniería política local y un termómetro de la relación entre la Gobernación y la Intendencia capitalina. En las últimas horas, el gobernador Ricardo Quintela resolvió el interrogante sobre quién asumiría el control de esa sensible estructura territorial al designar a Valeria Antenucci al frente de la gestión de los paseos públicos, vacante tras el fallecimiento del histórico e influyente dirigente partidario de la capital, Miguel «Lito» Asís.
La decisión del mandatario provincial fue rápidamente refrendada y celebrada en el ecosistema digital por el propio intendente de la ciudad de La Rioja, Armando Molina. «Felicitaciones Valeria Antenucci. Otra buena decisión del gobernador Ricardo Quintela, encomendarte los parques de Lito. Seguiremos trabajando juntos», escribió el jefe comunal, escenificando sintonía fina con el Ejecutivo provincial en momentos donde el quinterismo busca exhibir un frente interno abroquelado y sin fisuras de cara al segundo tramo del año.
La referencia explícita a «los parques de Lito» expone el fuerte componente emocional y simbólico que rodea al área. Durante años, Asís operó como el brazo ejecutor de un ambicioso plan de transformación del paisaje urbano de la Capital que la gobernación exhibió como bandera de gestión, convirtiendo terrenos baldíos y zonas postergadas en nutridos parques recreativos que modificaron la dinámica social de las barriadas de la periferia riojana.
Ese legado material es el que ahora la dirigencia local busca institucionalizar para consolidar la memoria del histórico puntero y funcionario. Pocos días antes de que se formalizara el desembarco de Antenucci, el ministro de Turismo y Culturas de la provincia, Gustavo Luna, había instalado la necesidad de rendir un tributo definitivo en el entramado de la ciudad.
«Nadie puede negar que la política de los parques y paseos marcó un antes y un después en la transformación urbana, generando nuevas perspectivas para los vecinos», analizó Luna. Al ponderar la figura de Asís como «uno de los máximos responsables de sostener el funcionamiento y la belleza de nuestros parques», el funcionario de la cartera cultural propuso formalmente que uno de los principales complejos recreativos construidos bajo su órbita pase a denominarse oficialmente con su nombre.
Para el quinterismo, el nombramiento de Antenucci implica garantizar la continuidad operativa de una de las pocas áreas que mantiene un contacto capilar diario con los vecinos de la Capital, el principal distrito electoral de la provincia. Mientras la administración provincial enfrenta un severo torniquete de transferencias por parte del Gobierno nacional —un ahogo financiero que obligó a activar la emisión de los bonos de circulación local «Chacho» para el pago de aguinaldos y salarios estatales—, el sostenimiento de los grandes espacios de contención comunitaria y social asoma como una trinchera prioritaria para que el peronismo local no pierda pie en el territorio frente al avance de sus rivales de La Libertad Avanza.




