El jefe de Gabinete riojano, Juan Luna Corzo, aseguró que la provincia recibió 16.000 millones de pesos menos en términos reales por el impacto inflacionario y acusó a la Casa Rosada de pisar un adelanto de fondos por «cuestiones políticas». En sintonía con la disputa de recursos, el gobernador Ricardo Quintela cerró de forma definitiva la puerta de entrada a los incentivos mineros y energéticos que impulsa Javier Milei.
El frente financiero de La Rioja sumó nuevos focos de conflicto con la Casa Rosada, estructurados sobre dos ejes centrales que marcan la distancia de la provincia con el modelo de Nación: la coparticipación federal y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). En una fuerte ofensiva dialéctica, los principales alfiles del gobernador Ricardo Quintela salieron a advertir sobre un drástico estrangulamiento de los recursos y ratificaron el portazo definitivo a las políticas de incentivo fiscal del gobierno libertario.
El jefe de Gabinete provincial, Juan Luna Corzo, expuso cifras críticas sobre la mesa para graficar el impacto de la licuación de recursos: «Este año, entre enero y mayo, por la inflación La Rioja recibió $16.000 millones menos de coparticipación en términos reales respecto de los mismos cinco meses de 2025».
La inquietud de la administración riojana no se agota en el goteo diario de fondos. El Ejecutivo local sigue esperando el desembolso de un adelanto financiero que ya cuenta con la firma del presidente Javier Milei y fue publicado en el Boletín Oficial. Se trata de un esquema de asistencia estructurado a modo de préstamo, diseñado para ejecutarse en tres cuotas consecutivas durante abril, mayo y junio, con un esquema de devolución previsto entre agosto y diciembre a una tasa conveniente del 15%.
«La documentación para que eso avance ya fue presentada por la Provincia y los fondos no aparecen. Creemos que hay una cuestión política detrás. Tenemos la esperanza de que esos recursos lleguen porque nos ayudarían a tener un poco más de equilibrio y sustento en las finanzas provinciales, pero si eso no sucede igual le pondremos el hombro», sentenció Luna, evidenciando el desgaste en la relación de reciprocidad con Buenos Aires.
Por su parte, el ministro de Hacienda, Fabián Blanco, lamentó la demora y advirtió sobre el impacto del freno en las expectativas locales. «Nación está incumpliendo su palabra. Esto generó mucha expectativa en la sociedad y en los actores económicos como la Cámara de la Construcción o el sistema de Salud», señaló, aunque matizó que el peor bache financiero ya fue transcurrido y que ahora se aguardan los meses de mayor estacionalidad en la recaudación de impuestos nacionales.
Portazo definitivo al RIGI y al «Súper RIGI»
En paralelo a la disputa por el envío de los fondos coparticipables, el Gobierno riojano terminó de sepultar cualquier posibilidad de que la provincia adhiera al RIGI y a su versión ampliada, el «Súper RIGI», los esquemas de flexibilización cambiaria, aduanera e impositiva diseñados por la Nación para atraer capitales masivos en áreas estratégicas como la minería, la energía y el petróleo.
El propio gobernador Ricardo Quintela clausuró el debate al definir estas normativas de estabilidad fiscal por 30 años como «una entrega total de nuestra riqueza», un diagnóstico que profundizó al evaluar el «Súper RIGI» (enfocado en proyectos superiores a los USD 1.000 millones y con rebajas de Ganancias al 15%): «De ese, más todavía», rechazó con dureza el mandatario. El riojano fundamenta su negativa en que la medida otorga ventajas desmedidas a las corporaciones multinacionales, asfixiando al entramado productivo de las pymes locales.
A la resistencia ideológica y política del quintelismo se le sumó un argumento estrictamente técnico y de mercado ensayado por el ministro de Minería, Empleo e Industria, Federico Bazán. El funcionario relativizó el impacto de la no adhesión al sostener que, en la realidad económica actual de la provincia, directamente no existen proyectos de inversión con los volúmenes mínimos requeridos (pisos de USD 200 millones) para calificar e ingresar a los beneficios contemplados en el régimen nacional.
De este modo, La Rioja ratifica su postura de autonomía y distancia frente al modelo económico de la Casa Rosada, cruzada por el reclamo de sus recursos federales y el rechazo explícito a la entrega de sus riquezas naturales.




