El empresario de la construcción Jorge Bosetti advirtió que su compañía, que llegó a contar con 650 empleados en períodos de mayor actividad, actualmente mantiene una planta de aproximadamente 50 trabajadores. Vinculó esa reducción con la paralización de obras y la caída de la inversión pública nacional.
Durante una entrevista radial, sostuvo que la situación afecta especialmente a La Rioja por el peso que históricamente tuvo la obra pública en su economía.
“Siempre hemos tenido un piso histórico de 300 empleados, 280, y hoy estamos en 50”, afirmó. También expresó preocupación por la posibilidad de tener que reducir aún más la estructura si no se recupera el trabajo.
Menos obras y un impacto que se extiende a los proveedores
Bosetti explicó que la disminución de licitaciones y proyectos repercute directamente en las constructoras, pero también en una extensa cadena de actividades.
Mencionó a proveedores de cemento, hierro y áridos, transportistas, comercios de combustible y servicios de alimentación como parte de los sectores que dependen del movimiento de las obras.
“Sin equilibrio fiscal no hay estabilidad, pero sin infraestructura tampoco hay desarrollo”, sostuvo. Para el empresario, la construcción de caminos, redes de agua, cloacas y tendidos eléctricos permite ampliar las posibilidades productivas y mejorar las condiciones de vida.
La dificultad de preservar trabajadores capacitados
Uno de los puntos centrales de su diagnóstico fue la pérdida de equipos con experiencia. Señaló que hay personas que llevan más de 25 años vinculadas con la empresa y que resulta cada vez más difícil sostenerlas sin actividad.
Bosetti destacó el trabajo de operarios, capataces, técnicos, ingenieros, arquitectos y personal administrativo. Explicó que la compañía destina recursos para conservar parte de esa estructura, aunque advirtió que esa capacidad tiene un límite.
“El recurso humano cuesta mucho formarlo”, expresó. Según planteó, la falta de continuidad laboral compromete conocimientos y capacidades que demandaron años de trabajo.
Viviendas, escuelas y financiamiento
El empresario describió una fuerte parálisis en viviendas y escuelas por la falta de financiamiento nacional. Reconoció que existen intervenciones sostenidas con recursos provinciales, aunque consideró que su escala resulta insuficiente frente a las necesidades del sector.
También defendió la participación del Estado para facilitar el acceso a la vivienda mediante herramientas que permitan a las familias afrontar cuotas accesibles.
Sostuvo que entregar una casa representa mucho más que finalizar una construcción: significa acompañar la formación de un hogar y el desarrollo de una familia.
Gestiones con el Gobierno provincial
Bosetti informó que, junto con representantes del sector, solicitó ayuda al gobernador Ricardo Quintela para atravesar la crisis.
Según relató, el Gobierno provincial analiza un conjunto de obras que podría contribuir a sostener la actividad. Durante la entrevista no anunció contratos firmados, montos asignados ni fechas de inicio.
El empresario insistió en que la prioridad es preservar el empleo y evitar una mayor pérdida de capacidad de las constructoras.
“Nunca vi algo así”, manifestó al comparar el momento actual con otras crisis. Cerró con la expectativa de que una recuperación de las obras permita volver a hablar de contratación de trabajadores y de nuevos proyectos.
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